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De Cuba.

Por Cuba, ¡que suenen los tambores!

Por Cuba, ¡que suenen los tambores!

 

“Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre, en esta tierra, en este instante y soy feliz porque soy gigante”. Los versos del poeta regresan a mí ahora mismo cuando llega el Día Mundial de los Derechos Humanos.

Pienso, entonces, en este país, que no es perfecto, pero donde la libertad y “el culto a la dignidad plena del hombre” es la ley primera de nuestra República, como pedía al Apóstol.

Camino por las calles de mi Patria y veo al anciano, o a la anciana, tranquilos, sentados en un Parque, discutiendo sobre la Serie de béisbol, o dando criterios sobre sus inconformidades, que también existen.

Las niñas y los niños con sus uniformes y sus pañoletas, que no llevan los zapatos del último grito de la moda, pero al fin, calzados, entonando canciones, y aprendiendo de lo humano y lo divino de este mundo en que les ha tocado vivir.

Y a la doctora en el consultorio, donde pueden faltar recursos, pero no una sonrisa y una mano siempre extendida. Y la maestra, en la vieja escuela, donde quizás falte un poco de pintura en sus paredes, pero no el pizarrón, la tiza y el libro siempre abierto para formar el mañana.

Los adolescentes, inquietos, transgresores, con sus uniformes cortos y ceñidos, dándose el primer beso de amor, o entonando la estridente canción que suena ahora, y también soñando con su futuro: una carrera universitaria, o un técnico medio, o un oficio. Sueños que no cuestan nada, sólo el esfuerzo.

Ahora mismo camino por mi barrio, y allí está Brenda, la jovencita de quince años, que nació con un Síndrome y ha debido someterse desde que nació a varias operaciones. Brenda se prepara como bibliotecaria, contra viento y marea.  Y sus padres jamás debieron abonar ni un céntimo por traerla de vuelta a la vida.

Allí está la vecina que quiero como una madre, que acaba de sufrir un infarto, dos meses ingresada en la Sala de Cuidados intensivos y de Cardiología, con un stent colocado en su corazón. También Josefa se recupera, agradeciendo cada minuto al team médico que no durmió para salvarla. Veo a mi madre anciana operada de la vista, como un milagro.

Y la vida diaria: los trabajadores por cuenta propia ofertando sus productos, la discusión sobre los precios disparados, los salarios que no alcanzan, el agua que no llega,  los panaderos pregonando el pan nuestro de cada día, los universitarios que van al Malecón de Santa Clara o al Mejunje, y el artista tresero negro, Maikel Elizarde, que acaba de confesarme que es una dicha haber nacido en Cuba, porque aquí pudo hacerse músico, sin pagar nada, sólo por su talento.

Y la emoción cuando veo al joven de otro país, formándose como médico, y aseverando que en esta isla aprendió el valor de la solidaridad y del amor.

Leo la carta de un camagüeyano, que agradece al Hospital Celestino Hernández y su colectivo, que según el mismo califica,” se hace gigante por no escatimar esfuerzos en nombre de la salud humana”.

Acabo de participar en una reunión femenina de mi provincia. Una mujer entrada en años, negra, gorda, tan cubana como nuestras palmas y nuestros tocororos, hizo una intervención que parecía todo un Himno a la Alegría.

“Que suenen los tambores por mi Cuba, por las mujeres que definitivamente ya no somos invisibles, porque tenemos voz y seguimos luchando por la igualdad y equidad. Que suenen los tambores por nuestros Héroes y mártires, por nuestras imperfecciones, por nuestra música, por nuestras raíces mambisas y rebeldes. ¡Que suenen los tambores porque somos libres, por esta Cuba de todas y de todos! ¡Que suenen los tambores!

Carta para un 23 de agosto

Carta para un 23 de agosto

Fue aquel agosto de 1963 cuando naciste. Estaban Fidel y Vilma, y cientos de mujeres que creaban una organización que a partir de ese momento comenzaban a cristalizar sus sueños de crecer y hacer una revolución dentro de la revolución, como había advertido el máximo líder de la Revolución.

Tres siglas comenzaron a identificarte desde entonces: FMC.

Entonces comenzaste a tomar muchos rostros: el de la mujer campesina, obrera, profesional, dirigente, parlamentaria.

Y empezaste a hablar con voz propia en los escenarios nacionales e internacionales.

Fuiste a los campos y a las industrias, a los centros científicos.

Alfabetizaste en los sitios más inhóspitos. Libraste batallas por la salud de tu pueblo. Subiste camiones y fuiste a trabajos productivos, y en el surco y en la fábrica, en la escuela y en el hospital, tu risa y tu dulzura imprimió más amor a la obra de la revolución.

Saliste del hogar y comenzaste a conquistar un país que para siempre sería tuyo.Nacieron los círculos infantiles, las escuelas en el campo y tus hijos y tus hijas empezaron a crecer más libres. Y de pronto, casi sin darte cuenta, comenzaste a hablar de derechos conquistados, conociste la palabra equidad, igualdad, respeto.

En cada barrio promoviste la solidaridad, y partiste entonces a otras naciones para entregar cariño a otros pueblos.

Vestiste de miliciana, de verde olivo, porque tú también exigiste la oportunidad de defender tu isla, tu independencia,  el futuro de tus descendientes.

Ahora ya eres más madura, porque 53 años te dan otra visión de la vida y te das cuenta que no todo ha sido fácil. Así asumiste el período especial, y salvaste contra viento y marea y a pesar de las carencias, las cosas más importantes, las que no podías perder.

Ahora llegas a otro Congreso. Y así llegas a este aniversario. Con nuevos pensamientos, porque el mundo cambia y porque las transformaciones de este país también cuentan y tienen que contar con tu sabiduría, con tus conocimientos, con tu ternura.

Así llegas, Federación de Mujeres Cubanas a tus 53 años, renovada, con la seguridad de que estas cinco décadas te han servido para hacerte más fuerte, más decidida, y sin dudas, más grande.

 

Cangamba, la victoria

Cangamba, la victoria

 

Corría el mes de Agosto de 1983. En la República Popular de Angola, cubanos e hijos de esa hermana nación, escriben una de las páginas más hermosas de solidaridad, resistencia y amor entre dos pueblos hermanos.

 La heroica acción militar tuvo lugar del 2 al 10 de agosto de 1983, cuando fueron cercadas y atacadas las posiciones defendidas por combatientes internacionalistas cubanos y de las Fuerzas Populares de Liberación de Angola (FAPLA) en el pequeño poblado de Cangamba, por fuerzas de la Unión para la Independencia Total de Angola,  (UNITA).

Según narra la historia, a las 5 y 55 de la mañana del dos de agosto de 1983 fuerzas de la UNITA establecen el cerco a la 32 Brigada de las FAPLA y a unos 80 combatientes cubanos, entre los que se encontraban jefes, oficiales y especialistas que asesoraban a la jefatura de la unidad angolana.

Allí estaban también soldados cubanos del Servicio Militar Activo y un grupo de combatientes en activo, provenientes de las reservas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y su jefe, el entonces teniente coronel Fidencio González Peraza. Durante más de una semana, se desarrolla una desigual batalla, que también golpea a la inocente población civil.

Cercados, sin agua ni alimentos ni medicinas, asediados por las fuerzas enemigas, así estuvieron los leones de Cangamba, como se les llamaría después, entrelazados y firmes, junto a los hermanos angolanos, para siempre.

Sólo la fe en la victoria, y la confianza de que la revolución no deja nunca abandonado a uno solo de sus hijos, permitió hacer tamaña proeza.

Hasta ellos llegaban los impactantes comunicados del Comandante en Jefe Fidel Castro, un incentivo más para hacer el milagro.Mucho tiempo después, en septiembre del 2008, el líder de la Revolución Cubana reflexionaba sobre la compleja operación militar:

 

“Las imágenes de las casas incendiadas por los proyectiles con que los gobernantes sudafricanos armaron una etnia africana para lanzarla contra sus hermanos angolanos no se pueden borrar nunca. Las cosas ocurridas en aquel campo de batalla en que nuestros compatriotas, junto a los angolanos, realizaron aquella proeza fueron realmente conmovedoras. Sin su resistencia heroica todos habrían muerto. Los que cayeron no lo hicieron en vano”.

 

¿Qué fue Cangamba? A la luz de treinta años, Cangamba fue el símbolo de una juventud fiel a sus valores, a sus tradiciones, a sus líderes y al principio irrenunciable del internacionalismo, y fue además, la prueba más contundente de la resistencia y el coraje de nuestro pueblo.

Cangamba fue el símbolo, en una remota aldea africana, del valor de esta isla del Caribe que no ceja ni cejará jamás ante un enemigo poderoso que intenta destruir los sueños y las esperanzas.

Conmovedor resulta aún con el paso del tiempo, pensar en la  valerosa y ejemplar actuación de los pilotos internacionalistas de la aviación de combate, que causaron el grueso de las bajas al enemigo y quienes, junto a los de la aviación de transporte y de los helicópteros, lo arriesgaron todo por salvar a sus compañeros cercados.

 

Impresiona aún leer la carta de Fidel a los combatientes cubanos y angolanos en Cangamba en los momentos más difíciles:

 

A los cubanos y a la 32 brigada FAPLA que luchan en Cangamba.

Queridos compañeros:

Durante días hemos seguido hora a hora la heroica resistencia de ustedes frente a fuerzas muy superiores en número y medios de los títeres de Sur África en Cangamba.

Hemos adoptado todas las medidas para apoyar las tropas sitiadas. El envío de refuerzos cubanos por helicópteros a ese punto es prueba de nuestra determinación de librar y ganar esa batalla junto a los angolanos.

Poderosas columnas blindadas avanzan ya rápidamente en dirección a Cangamba.

Todo depende ahora de la capacidad de ustedes para resistir el mínimo de tiempo indispensable para que esas tropas lleguen a su objetivo.  Si el enemigo toma Cangamba no tendrá piedad con los heridos y prisioneros.

Desde sus posiciones, bien atrincherados, con serenidad, confianza en sí mismos y total determinación deben rechazar los ataques enemigos, resistir a pie firme el fuego artillero y aniquilar a los que intenten apoderarse de la posición.

Es preciso ahorrar municiones y asegurar un fuego certero, así como soportar con firmeza el hambre y la sed si se agotan los víveres y el agua.

Todos los medios y fuerzas cubanas se emplearán si fuera necesario para liberarlos del cerco enemigo.

Nuestras tropas llegarán rápido, en tres o cuatro días, pero si la distancia, los obstáculos naturales y la acción del enemigo, las retrasasen el doble o el triple del tiempo, o aun más, hay que resistir, porque llegarán allí a cualquier precio.

Que Cangamba se convierta en cementerio de los mercenarios que sirven a los odiosos intereses de los racistas surafricanos.

Que Cangamba sea un símbolo imperecedero del valor de los cubanos y angolanos.

Que Cangamba sea ejemplo de que la sangre de angolanos y cubanos derramada por la libertad y dignidad de África no ha sido en vano.

Confío en el valor insuperable de ustedes y les prometo que los rescataremos cueste lo que cueste.

Fidel Castro Ruz 7 de agosto de 1983.

 

En la Batalla de Cangamba cayeron 18 cubanos, 77 angolanos y un número elevado de enemigos resultó herido, pero se consiguió la retirada de los atacantes. A miles de kilómetros, la genialidad de Fidel y el valor de esos hombres fueron claves para el triunfo. Hoy conmueve verlos en una foto, con las armas y los brazos levantados, vestidos de camuflaje, en señal de victoria. Cangamba es el alma de nuestro pueblo.

 

 

Fidel es Fidel

Fidel es Fidel

 

Lo veo así, eternamente joven, vestido de verde olivo, pisando fuertemente sus botas guerrilleras, en la Plaza de la Revolución José Martí, en la Habana, donde miles y miles de personas se juntaban para escucharlo y refrendar sus palabras.

Prefiero hoy evocar a ese Fidel iluminado por su pueblo, abrazado por mujeres, niñas y niños, aclamado por los jóvenes, estrechando sus manos de dedos largos, señalando el porvenir, como sólo supo captarlas el pintor ecuatoriano Osvaldo Guayasamín.

Veo a Fidel sembrando sueños, inaugurando centros científicos, escuelas en el campo, planes agrícolas, hidráulicos, consultorios de médicos de la familia, escuelas de la batalla de ideas. Conversando con periodistas y artistas, analizando qué sociedad queríamos tener y cómo construirla. O recorriendo provincias luego de un huracán, transmitiendo una confianza inagotable a los que lo habían perdido todo, menos la fe.

Lo veo eternamente joven, pensando en el futuro como si fuera ahora mismo.

Vuelvo a echar mi memoria atrás, y me emociono muchísimo cuando encuentro al gigante en las Naciones Unidas, advirtiendo que una especie está en peligro de desaparecer, y es el hombre.

Lo retrato en tribunas internacionales, batallando por eliminar la deuda externa de los pueblos más pobres con el capitalismo, o defendiendo ideas nobles, o explicando, ante cualquier auditorio, las razones de gloria de nuestra isla.

Lo veo en marchas, discursos y a mis padres en una concentración gritando a viva voz: ¡Fidel, Fidel, qué tiene Fidel, que los americanos no pueden con él!

Fidel sacó a Cuba del anonimato, hizo crecer a su pueblo, y esa conquista nadie ni nada podrá borrarla jamás, ni siquiera el enemigo que ha querido exterminarlo a toda costa. 

"Fidel oye la hierba crecer y ve lo que está pasando al doblar de la esquina", dijo su entrañable amigo Raúl Roa, quien fuera Canciller de la Dignidad. Y con esa frase logró desentrañar las virtudes de un líder que arrastra masas, conquista, convence con la palabra y con el ejemplo, un líder de futuro.

Gabriel García Márquez, el escritor colombiano Premio Nóbel de Literatura y amigo del líder de la Revolución Cubana ha escrito en su artículo “El Fidel Castro que yo conozco”:

“Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén(…)Su visión de America Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo(…)Una cosa se sabe con seguridad: este donde este, como este y con quien este, Fidel Castro esta allí para ganar”.

Y a propósito del líder querido por su pueblo, señalaba García Márquez: “Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de trasmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver”.

Un resplandor que no se apaga, y que a la luz de sus 87 años permanece aquí, guiándonos, advirtiéndonos, como expresó en el 59, que a partir de ahora, todo sería más difícil, o señalando, como expresó en su concepto de Revolución, que “Revolución es cambiar todo lo que necesita ser cambiado”, o advirtiendo a los muchachos de la Federación Estudiantil Universitaria que el enemigo no podía destruir esta revolución, pero sí nosotros mismos con nuestros defectos y errores.

¡Fidel es Fidel! La frase de Raúl Castro resume en tres palabras el sentimiento de un pueblo: ¡Fidel es Fidel!, el mismo hombre grande, que prefiere la frase martiana de que “toda la gloria la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, y hoy llega a sus 87 años, apostando por un mundo mejor, como el eterno joven vestido de verde olivo, calzadas sus botas guerrilleras, apuntando con su fusil de esperanzas, al porvenir.

Carta de Fidel por el 26 de julio

Carta de Fidel por el 26 de julio

Carta del compañero Fidel a los Jefes y Vicejefes de las delegaciones que visitan nuestro país con motivo del 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes.

 

 Queridos amigos:

 

El viernes 26 de julio se arriba al 60 aniversario del asalto al regimiento del Moncada en Santiago de Cuba y al cuartel Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo. Conozco que numerosas delegaciones piensan viajar a Cuba para compartir con nosotros esa fecha en la que nuestro pequeño y explotado país decidió proseguir la lucha inconclusa por la independencia de la Patria.

Ya entonces también nuestro Movimiento estaba fuertemente influido por las nuevas ideas que se debatían en el mundo.

Nada se repite exactamente igual en la historia. Simón Bolívar, libertador de América, proclamó un día el deseo de crear en América la mayor y más justa de las naciones, con capital en el istmo de Panamá. Incansable creador y visionario, se adelantó más tarde al sentenciar que Estados Unidos parecían destinados a plagar la América de miserias a nombre de la libertad.

Cuba sufrió, como América del Sur, Centro América y México con el territorio que le fuere arrebatado a sangre y fuego por el insaciable y voraz vecino del norte, que se apoderó de su oro, su petróleo, sus bosques fabulosos de sequoia, sus mejores tierras y sus más ricas y abundantes aguas pesqueras.

No estaré sin embargo con ustedes en Santiago de Cuba, pues debo respetar la obvia resistencia de los guardianes de la salud. Puedo en cambio escribir y trasmitir ideas y recuerdos, que siempre serán útiles, al menos para el que escribe.

Hace breves días, cuando observaba desde  mi asiento en la parte media de un vehículo de doble tracción lo que fuera un viejo centro genético para la producción lechera, pude leer una brevísima síntesis de solo un párrafo del discurso pronunciado el Primero de Mayo del año 2000, hacía ya más de 13 años.

El tiempo borrará aquellas palabras en letra negra sobre una pared blanqueada con cal.

“Revolución […] es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”

Ahora se cumplen 60 años de aquel hecho ocurrido en 1953, sin duda valeroso y demostrativo de la capacidad de nuestro pueblo para crear y enfrentar a partir de cero cualquier tarea. La experiencia posterior nos enseñó que habría sido más seguro comenzar la lucha por las montañas, algo que planeábamos hacer si tomada la fortaleza del Moncada, no podíamos resistir la contraofensiva militar de la tiranía con las armas que ocupáramos en Santiago de Cuba, más que suficientes para vencer en aquella contienda y mucho más rápidamente que el tiempo invertido después.

Los 160 hombres escogidos para la operación fueron seleccionados entre 1 200 con los que contábamos, entrenados entre los jóvenes de las antiguas provincias de La Habana y el este de Pinar del Río,  afiliados a un partido radical de la nación cubana donde todavía el espíritu pequeño burgués inculcado por los dueños extranjeros y sus medios de divulgación, en mayor o menor medida, influían en todos los rincones del país.

Yo había tenido el privilegio de estudiar, y ya en la universidad adquirí una consciencia política a partir de cero. No está de más repetir lo que he contado otras veces, la primera célula marxista del Movimiento la creé yo con Abel Santamaría y Jesús Montané, utilizando una biografía de Carlos Marx, escrita por Franz Mehring.

El Partido Comunista, integrado por personas serias y consagradas de Cuba, soportaba los avatares del Movimiento Comunista Internacional. La Revolución reiniciada el 26 de julio recogió las experiencias de nuestra historia, el espíritu abnegado y combativo de la clase obrera, la inteligencia y espíritu creativo de nuestros escritores y artistas, así como la capacidad que yacía en la mente de nuestro personal científico, que ha crecido como la espuma. Nada se parece hoy a lo de ayer. Nosotros mismos, a los que el azar nos designó el papel de dirigentes, nos podríamos abochornar de la ignorancia que todavía muestran nuestros conocimientos. El día que no aprendamos algo nuevo será un día perdido.

El ser humano es producto de las leyes rigurosas que rigen la vida. ¿Desde cuándo? Desde tiempos infinitos ¿Hasta cuándo? Hasta tiempos infinitos. Las respuestas también lo son.

Por ello, aunque no las comparta, respeto el derecho de los seres humanos a buscar respuestas divinas, preguntas que pueden hacerse, siempre y cuando las mismas no tiendan a justificar el odio y no la solidaridad en el seno de nuestra propia especie, error en el que han caído muchas en uno u otro momento de su historia.

Aquel atrevido intento no fue sin duda un acto improvisado; admito sin embargo que a partir de la experiencia acumulada habría sido mucho más realista y más seguro iniciar aquella lucha por las montañas de la Sierra Maestra. Con los 18 fusiles que logramos reunir después del durísimo revés que sufrimos en Alegría de Pío, en parte por inexperiencia y el incumplimiento de las instrucciones recibidas por el Movimiento en Cuba, y también por la excesiva confianza nuestra en el poder de fuego de los expedicionarios armados con más de 50 fusiles con mirilla telescópica, y su entrenamiento en tiro. Atentos sin embargo a los vuelos rasantes de los aviones de combate del enemigo, descuidamos la vigilancia en tierra y nos atacaron en un pequeño cayo de monte a pocos metros de nosotros.  Nunca más nos pudo sorprender de esa forma el enemigo.

En los combates librados después siempre fue al revés, y en las acciones finales, con menos de 300 combatientes, en 70 días de incesante lucha derrotamos la ofensiva de más de 10 mil hombres de sus fuerzas élites. En los combates librados durante dos años siempre los bombarderos y cazas del enemigo en solo 20 minutos solían estar encima de nosotros. No consta sin embargo que haya muerto un solo combatiente por esa causa en aquella dura lucha. Todo cambió en las décadas siguientes con la nueva tecnología desarrollada por Estados Unidos y sumadas a las fuerzas reaccionarias en América Latina y el mundo, aliadas a ellos. Siempre los pueblos encontrarán las formas adecuadas de lucha.

Ustedes estarán allí, en el escenario del primer combate.

Cuando, después de los hechos que se consumaron el 26 de julio, un último carro se acerca y me recoge, monté en la parte trasera del vehículo repleto del personal, otro combatiente se acerca por la derecha; me bajo y le doy mi asiento; el carro parte y me quedo solo. Hasta el momento que me recogieron por primera vez en medio de la calle, con la escopeta semiautomática Browning y cartuchos calibre 12 de balines, trataba de impedir que dos hombres usaran una ametralladora calibre 50 desde el techo de uno de los pisos del edificio central de mando del amplio campo militar; era lo único que podía verse del tiroteo generalizado que se escuchaba.

 

Los pocos compañeros que con Ramiro Valdés habían penetrado en la primera barraca despertaron a los soldados que allí dormían y, según me explicaron posteriormente, estaban en paños menores.

No pude hablar con Abel ni otros de su grupo que desde un alto edificio al fondo del hospital civil, dominaban la parte trasera de los dormitorios. Yo consideraba que era absolutamente obvio para él lo que estaba ocurriendo. Tal vez pensó que yo había muerto.

Raúl, que estaba con el grupo de Lester Rodríguez, veía con claridad lo que estaba ocurriendo y pensaba que estábamos muertos. Cuando el jefe de esa escuadra decide bajar, toman el elevador, y al llegar abajo, le arrebata el fusil a un sargento que no hace resistencia, ni tampoco los soldados que iban con él. Toma el mando del grupo y organiza la salida del edificio.

Mi preocupación fundamental era en ese momento el grupo de compañeros que supuestamente había ocupado el cuartel de Bayamo y no tenía noticia alguna de nosotros. Por mi parte, contaba todavía con suficientes cartuchos y pensaba vender bien cara mi vida luchando contra los soldados de la tiranía.

De repente aparece otro carro: venía a buscarme; y de nuevo albergo la esperanza de ayudar a los compañeros de Bayamo con una acción en el cuartel del Caney.

Varios carros esperaban al final de la avenida donde yo pensaba tomar la dirección correcta hacia ese punto. Pero el propio compañero que conducía el vehículo que entró para buscarme no la tomó, siguió hacia la casa de donde partimos por la madrugada, allí se cambió de ropa. Yo cambié de arma y tomé un rifle semiautomático calibre 22 con punta de acero, con un poco de más alcance que la calibre 12 de balines, me puse alguna ropa y a varios pasos de allí cruzamos una cerca de púas con aproximadamente 15 hombres armados, uno de ellos herido. Otros dejaron sus armas y tomaron los vehículos tratando de buscar una salida. Conmigo iba Jesús Montané y algunos otros jefes. Caminamos horas aquella calurosa tarde por la falda norte de la Gran Piedra, una elevada montaña que trataríamos de cruzar para dirigirnos hacia el Realengo 18, un camino empinado del que Pablo de la Torriente, excelente escritor revolucionario, escribió que un hombre con un fusil podía resistir a un ejército. Pero, Pablo murió en España combatiendo en la Guerra Civil Española, donde alrededor de mil cubanos apoyaron a ese pueblo contra el fascismo. Lo había leído, pero nunca pude hablar con él, ya había viajado a España cuando yo estudiaba bachillerato.

Nosotros no pudimos ya proseguir hasta aquel realengo y permanecíamos al sur de la cordillera. La zona montañosa preferida por mí para la lucha guerrillera se situaba entre el santuario del Cobre y el central Pilón; planeé por ello cruzar hasta el otro lado de la bahía de Santiago de Cuba por un punto que conocía desde que estudié en el Colegio de Dolores, en la ciudad donde ustedes se reunirán. Gran parte de nuestro pequeñísimo grupo estaba agotado por el hambre y las fatigas. Un herido había sido evacuado y Jesús Montané que apenas podía mantenerse en pie. Otros dos, con menos responsabilidad pero más saludables, marcharían conmigo hacia el occidente de aquellas montañas. Pero los hechos más dramáticos y menos esperanzadores estaban todavía por llegar. En la tarde le dimos instrucciones al resto de los compañeros de esconder sus débiles armas en algún lugar del bosque y dirigirse aquella noche a la casa confortable de un campesino que vivía a orillas de la carretera que iba de Santiago a la playa, que disponía de ganado y tenía comunicación telefónica con la ciudad. Sin duda fueron interceptadas por el ejército. El enemigo de todas formas conocía el área cercana por donde nos movíamos. Antes del amanecer, una escuadra de la jefatura militar fuertemente armada, nos despertó con la punta de sus fusiles. Las venas del cuello, y el rostro de aquellos soldados bien alimentados, se veían latir deformadas por la excitación. Nos dábamos por muertos y en el acto estalla la discusión. Sin embargo no me habían identificado. Al atarme profundamente y preguntarme el nombre, irónicamente les doy uno que usábamos en bromas de la peor especie. No podía comprender que no se dieran cuenta de la verdad. Uno de ellos, con rostro descompuesto, vociferaba que ellos eran los defensores de la patria. Con voz fuerte le respondo que ellos eran los opresores, como los soldados españoles en la lucha de nuestro pueblo por la independencia.

El jefe de la patrulla era un hombre negro que a duras penas podía mantener el mando. ¡No disparen!, les gritaba constantemente a los soldados.

En voz más baja repetía: “Las ideas no se matan, las ideas no se matan”. En una de aquellas ocasiones se acerca a mi y con voz baja dice y repite: “Ustedes son muy valientes, muchachos”. Al escuchar aquellas palabras le digo: “Teniente, yo soy Fidel Castro”; y el responde: “No se lo digas a nadie”. De nuevo el azar se impone con todas sus fuerzas.

El teniente no era oficial del regimiento, tenía otra responsabilidad legal en la región de Oriente.

Más adelante se imponen de nuevo los hechos más importantes todavía.

A los compañeros que debían desmovilizarse les doy instrucciones de guardar las armas, y después los custodiaríamos hasta el punto donde debían hacer contacto con las personas del Obispo.

La opinión pública de Santiago de Cuba había reaccionado con energía frente a los horribles crímenes cometidos por el ejército batistiano contra los revolucionarios.

Monseñor Pérez Serantes, Obispo de Santiago de Cuba, había obtenido algunas garantías favorables a sus gestiones por el respeto a la vida de los revolucionarios prisioneros. A Sarría, sin embargo, le quedaba una batalla por librar contra el mando del regimiento que esta vez delegó la tarea al más connotado esbirro de la carnicería impuesta por el jefe militar de Santiago de Cuba, que le ordenó trasladar los detenidos al Moncada.

Por primera vez en nuestra Patria los jóvenes habían entablado una lucha semejante frente a lo que fuera hasta el Primero de Enero de 1959: una colonia yanki.

Al llegar a la casa del vecino junto a la estrecha carretera que une la ciudad con la playa Siboney, un pequeño camión esperaba. Sarría me sentó entre el chofer y él. Cientos de metros más adelante se topan con el vehículo del comandante Chaumont que demanda la entrega del prisionero. Como en una película de ciencia ficción el teniente discute y afirma que no entregará al prisionero, en vez de eso lo presentará al Vivac de Santiago de Cuba y no a la sede del regimiento. Es así como el hecho rememora una inusual experiencia.

Es imposible en tan breve tiempo expresarle a nuestros ilustres visitantes las ideas que suscitan en mi mente los increíbles tiempos que estamos viviendo.

No puedo pensar que dentro de 10 años, en el 70 aniversario, escribiría un libro. Desgraciadamente nadie puede asegurar que habrá un 70, un 80, un 90, o un centésimo aniversario del Moncada. En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente, de Río de Janeiro, dije que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre. Pero entonces creía que sería cuestión de siglos. Ahora no soy tan optimista. De todas formas nada me preocupa; seguirá existiendo la vida en la inabarcable dimensión del espacio y el tiempo.

Mientras tanto digo solo algo, ya que cada día amanece para todos los habitantes de Cuba y del mundo:

Los líderes de cualquiera de las más de 200 naciones grandes y pequeñas, revolucionarias o no, necesitan seguir viviendo. Tan difícil es la tarea de crear la justicia y el bienestar, que los líderes de cada país necesitan autoridad, o de lo contrario reinará el caos.

En días recientes se intentó calumniar a nuestra Revolución, tratando de presentar al Jefe de Estado y Gobierno de Cuba, engañando a la Organización de Naciones Unidas y a otros jefes de Estado, imputándole una doble conducta.

No vacilo en asegurar que aunque durante años nos negamos a suscribir acuerdos sobre la prohibición de tales armas porque no estábamos de acuerdo en otorgar esas prerrogativas a ningún Estado, nunca trataríamos de fabricar un arma nuclear.

Estamos contra todas las armas nucleares. Ninguna nación, grande o pequeña, debe poseer ese instrumento de exterminio, capaz de poner fin a la existencia humana en el planeta. Cualquiera de los que tales armas poseen, dispone ya de suficientes para crear la catástrofe. Jamás el temor a morir, ha impedido las guerras en ninguna parte del planeta. Hoy no solo las armas nucleares sino también el Cambio Climático es el peligro más inminente que en menos de un siglo puede hacer imposible la supervivencia de la especie humana.

Un líder latinoamericano y mundial, al que deseo rendir hoy especial tributo por lo que hizo a favor de nuestro pueblo y a otros del Caribe y del mundo es Hugo Chávez Frías; él estaría aquí hoy entre nosotros si no hubiese caído en su valiente combate por la vida; él como nosotros no luchó para vivir; vivió para luchar.

 

Fidel Castro Ruz

Julio 26 de 2013

6 y 5 a.m.

 

 

Conmocionada por estos días de julio

Conmocionada por estos días de julio

Aún conmocionada por los días de julio que acabamos de conmemorar, retomo la celebración de un 26 de julio latinoamericano y caribeño, martiano, bolivariano, fidelista y chavista.

Verdaderas emociones se han vivido en estos días, en la indómita tierra santiaguera y en toda Cuba.

Vivimos otros tiempos, la América comienza a andar unida, como “la plata en las raíces de los Andes”, y Cuba ha contribuido a esa unidad que hoy distingue a nuestras tierras del Sur.

Por estos días vi los ojos de Abel Santamaría anunciando el porvenir, y nuevamente un grupo de jóvenes, los de la generación del Centenario del Apóstol, volvieron a tomar el cielo por asalto, como hace sesenta años.

Ha transcurrido el tiempo, y losas esperanzas de un mundo mejor vuelven a cristalizar, irradiados desde una isla caribeña que enseñó, tal y como dijo uno de los dignatarios que hizo uso de la palabra en el acto central por el 26 de julio, a no tener miedo, y a seguir defendiendo los sueños de ayer, de hoy y de siempre.

 

“Esta sigue siendo una revolución de jóvenes”, dijo el Presidente cubano, General de Ejército Raúl Castro, en las palabras centrales del acto central  nacional por el aniversario 60 de los asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

La conmemoración de la gloriosa efeméride se efectuó en la Ciudad Escolar 26 de Julio, escenario de los acontecimientos históricos de hace seis décadas, donde 10 mil santiagueros, en representación de toda Cuba, se dieron cita para honrar a los protagonistas de la acción que dio inicio a la última etapa de la lucha de este pueblo por su plena independencia.

Raúl recordó la trascendencia de aquella gesta, liderada por Fidel, quien de acusado se convirtió en acusador y adelantó el futuro de una nación que sería luz de todo el continente y el resto del mundo

Raúl significó que el acto fue una verdadera muestra de integración latinoamericana y caribeña, al resaltar la presencia de los mandatarios de varias naciones amigas como Nicolás Maduro, de Venezuela, Evo Morales, de Bolivia, Daniel ortega de Nicaragua, José Mujica, de Uruguay, el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, así como los mandatarios de países caribeños como Ralph Gonzalvez, de San Vicente y las Granadinas. Kenneth Davis Anthony, de Santa Lucia, además de los primeros ministros de de Antigua y Barbuda, Winston Baldwin Spencer  y Roosevelt Skerrit, de Dominica.

Una conmemoración latinoamericana y caribeña devino el acto central nacional por el aniversario 60 del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, celebrado en Santiago de Cuba en la ciudad escolar 26 de julio, en el mismo lugar donde hace 60 años, los jóvenes de la Generación del Centenario quisieron tomar el cielo por asalto.

 

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz,  Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto de conmemoración del 60 Aniversario del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza Mariana Grajales, en Santiago de Cuba, el 26 de Julio de 2013, “Año 55 de la Revolución”.

 

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

 

Queridos amigos y amigas:  No se sorprendan de que sobre este uniforme verde olivo y el grado de General de Ejército, teniendo en cuenta que el mismo nació del ejército mambí, me ponga un sombrero mambí (Aplausos) y unos espejuelos oscuros, aunque me gusta mirar con claridad los ojos de mis interlocutores.

 

Distinguidos invitados;

Santiagueras y Santiagueros;

Orientales;

Pueblo de Cuba:

Hemos escuchado con profunda atención  las palabras solidarias y generosas de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, y también del Presidente de Uruguay, quien se encuentra en Cuba (en visita oficial) de visita una vez más, José Mujica, que estuvo aquí, por allá por el año 1960, cuando esta fortaleza fue convertida en escuela.  Era un joven soñador igual que hoy, pero sin reumatismo (Risas y aplausos).

Llegue asimismo nuestra gratitud a las destacadas personalidades de otros países que nos acompañan.

Saludamos al propio tiempo a los integrantes de la vigésimo cuarta Caravana de la Amistad Estados Unidos-Cuba (Aplausos), organizada por la agrupación interreligiosa Pastores por la Paz (Aplausos), continuadora del esfuerzo solidario del inolvidable Reverendo Lucius Walker.

La presencia de todos ellos en este acto, en que conmemoramos el 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, constituye una  manifestación fehaciente de apoyo y solidaridad con la Revolución Cubana y demuestra cuánto ha cambiado Nuestra América desde los días difíciles y oscuros del año 1953.

Ya entonces nosotros, y sobre todo Fidel, habíamos leído sobre las hazañas de Bolívar y otros próceres de la independencia americana y percibíamos la importancia de una región latinoamericana y caribeña independiente y unida.

En el trascendental alegato de autodefensa de Fidel, conocido como “La Historia me Absolverá”, se anticipaba cito: “… la política cubana en América sería de estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los perseguidos políticos de las sangrientas tiranías que oprimen a las naciones hermanas, encontrarían en la patria de Martí, no persecución, hambre y traición, sino asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo”, fin de la cita.

La muerte prematura de Martí en combate había frustrado el anhelo que expresó en su carta inconclusa al mexicano Manuel Mercado,  “… de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

La Revolución Cubana ha sido solidaria y fiel a ese legado, aun en los momentos más difíciles, cuando se pretendió aislarla, rendirla por hambre mediante un bloqueo criminal que ya dura más de medio siglo y destruirla con todo tipo de agresiones.

Nunca olvidaremos que México, tras la prisión, nos dio albergue y después del triunfo fue el único gobierno de América Latina que se negó a dejarnos solos.

Jamás nos ha faltado el respaldo y la solidaridad de los pueblos de todos los continentes, en particular los de esta región, que siempre vieron a Cuba como parte indisoluble de Nuestra América, que unida en su diversidad avanza con determinación hacia su segunda y definitiva independencia.

Veinte años después del triunfo del Primero de Enero, se produjo la victoria de la Revolución Sandinista, que Nicaragua, llena de juventud, celebró hace una semana, con su Comandante Daniel Ortega al frente (Aplausos).

Pasadas otras dos décadas el entrañable hermano Hugo Chávez encarnó los ideales de Bolívar y multiplicado en su pueblo avanza hoy junto a su Revolución, conducida firmemente por el compañero Presidente Nicolás Maduro (Aplausos).

Marchan indetenibles los procesos de la Revolución Democrática y Cultural de Bolivia, encabezada por Evo Morales y que es símbolo de la reivindicación de los pueblos originarios (Aplausos) ; la triunfante Revolución Ciudadana, que lidera con amplio apoyo popular en Ecuador el Presidente Rafael Correa (Aplausos), representado hoy aquí por el Canciller Ricardo Patiño; los avances sociales como los de Uruguay que conduce el compañero José Mujica (Aplausos), guerrillero tupamaro, encarcelado por catorce años; los que se producen en el Caribe que lucha por el desarrollo sostenible, la justicia y la igualdad soberana, cuyos destacados líderes, los primeros ministros Rooselvelt Skerrit, de Dominica; Baldwin Spencer, de Antigua y Barbuda;  Ralph Gonsalves, de San Vicente y las Granadinas, y Kenny Anthony, de Santa Lucía, están aquí con nosotros (Aplausos).

Pese a los intentos por dividirnos para seguirnos saqueando, continúa su curso ascendente la integración de nuestros países en el ALBA, CARICOM, MERCOSUR, UNASUR, entre otros.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que Cuba se honra en presidir, prosigue su consolidación.   

Aprovecho esta  ocasión para, en nombre de los cubanos y en particular de los damnificados por el huracán Sandy en las provincias de Guantánamo, Holguín y Santiago de Cuba, expresar el más profundo agradecimiento a todos los gobiernos y pueblos que generosamente nos apoyaron y apoyan en las labores de reconstrucción (Aplausos).

Hace nueve meses dicho huracán penetró al territorio nacional por esta ciudad.  La furia de los vientos alcanzó aproximadamente 200 kilómetros por hora y azotó a las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, por espacio de cinco horas, provocando la muerte de 11 ciudadanos.

Los efectos de este fenómeno meteorológico también se hicieron sentir en las provincias centrales con intensas lluvias e inundaciones.

Las pérdidas económicas totales ascendieron, después de un riguroso estudio, a casi 7 000 millones de pesos.  La mayor parte correspondió a las viviendas e inmuebles, aunque se produjeron considerables daños a la agricultura e infraestructuras vitales, como la electricidad, las comunicaciones y los viales.

Considerando la trayectoria del citado huracán, la provincia de Santiago de Cuba y en especial su capital sufrieron el mayor impacto, afectándose el 50% de su fondo habitacional, colapsó el sistema de distribución de la energía eléctrica y el telefónico. Los árboles derribados y todo tipo de escombros obstaculizaron durante días el tránsito en las calles de la segunda ciudad del país, con medio millón de habitantes.

En Holguín sufrieron en mayor medida los embates de Sandy los municipios ubicados  al noreste de esa provincia, coincidentemente los mismos que soportaron el azote del fuerte huracán Ike a su entrada a Cuba, cuatro años antes, en septiembre de 2008. Resultó dañado el 19,3% de las viviendas y buena parte de los cultivos agrícolas y cañeros.  Hasta el momento se ha dado solución al 52% de los hogares afectados.

En los municipios al oeste de la provincia de Guantánamo también se sintieron las consecuencias de este huracán, aunque los perjuicios tuvieron menor envergadura y a estas alturas ya han sido recuperados.

Regresando a Santiago de Cuba, con el concurso, en primer lugar de los propios santiagueros y el apoyo decidido del resto del país, incluyendo el aporte de los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, así como contingentes de trabajadores eléctricos y telefónicos de todas las provincias, en pocos días se restablecieron las condiciones mínimas para la vida.  No se hizo esperar, y fue de los primeros en llegar, el mayor de los aportes a la situación de Santiago de Cuba, que fue enviada personalmente por el compañero Hugo Chávez (Aplausos).

En los meses transcurridos desde entonces no se ha dejado de trabajar en las labores de recuperación y como resultado de ello se ha solucionado el 42% de las viviendas afectadas. Se encuentra hoy en  ejecución un programa de construcción en toda la provincia, que permitirá aliviar perspectivamente la tensa situación existente en esta materia.

Por otra parte, el gobierno decidió bonificar el 50% del precio de los materiales de construcción destinados al restablecimiento de las viviendas dañadas, otorgar con igual propósito créditos bancarios con menores tasas de interés y mayores plazos de pagos y en los casos de derrumbes totales asumir por el Presupuesto del Estado el pago de los citados intereses, así como subsidiar a aquellos núcleos familiares de menores ingresos.

Al propio tiempo se ha avanzado en la recuperación de las instalaciones del sistema de salud pública, de educación, cultura y transporte.

Igualmente se mantiene la ejecución del proceso inversionista iniciado en el año 2004 para la rehabilitación y ampliación del acueducto de la capital provincial, que ha permitido el abasto estable de agua, con frecuencia diaria, a 30 de los 32 sectores hidrométricos de la ciudad, restando garantizar el servicio diario a las zonas de Altamira y Litoral, que hoy lo reciben en días alternos. Corresponde a las autoridades provinciales y empresas asegurar la sostenibilidad del sistema.

Estas tareas, que están siendo controladas sistemáticamente por el Gobierno Central, no han culminado y a las santiagueras y santiagueros les ratifico que edificaremos, en primer lugar con su participación directa, una ciudad cada vez más bella, higiénica, ordenada y disciplinada (Aplausos), a la altura de su condición de Ciudad Heroína, cuna de la Revolución. Además, que nadie se olvide de que Santiago (Exclamaciones de: “Sigue siendo Santiago”) sigue siendo Santiago.

Parecería un milagro que a 60 años de aquel 26 de julio estemos vivos todavía varios de los participantes  en aquellos acontecimientos, tras los cuales se desató la sed de venganza de la dictadura y fueron torturados y asesinados muchos de los combatientes capturados. 

También nosotros quisimos tomar el cielo por asalto, era un sueño, lo intentamos, no pudo ser; pero exactamente cinco años, cinco meses y cinco días después, el Primero de Enero de 1959, estábamos entrando por esta puerta principal a exigir, en nombre de Fidel, el rendimiento incondicional de la guarnición de la ciudad, que pasaba de 5 000 hombres (Aplausos).

La firmeza y el decoro de Fidel, que de acusado se convirtió en acusador en el juicio a que fuimos sometidos, constituyó nuestra primera victoria.

Luego vino la prisión fecunda, el exilio en México, la recomposición de las fuerzas revolucionarias, los preparativos para la expedición del yate Granma, cuyo demorado arribo a costas cubanas impidió la sincronización prevista con el heroico alzamiento de Santiago de Cuba, organizado por el joven dirigente Frank País, el 30 de noviembre de 1956 —todavía no había cumplido 22 años, y al año siguiente, sin haber cumplido los 23, fue vilmente asesinado por los esbirros de la dictadura—; el revés de Alegría de Pio; el reencuentro con Fidel dos semanas después en Cinco Palmas,  la guerra de liberación, primero en la Sierra Maestra y más tarde extendida a otras regiones montañosas; la decisiva victoria en 74 días de incesante e intenso batallar sobre la gran ofensiva de las tropas batistianas contra el territorio del Primer Frente de la Sierra Maestra donde se encontraba la Comandancia General del Ejército Rebelde, hecho de enorme significación que, como dijo el Ché, “le quebró a la tiranía el espinazo”, y dio inicio a la contraofensiva estratégica del movimiento insurreccional.

Comenzaba así, en el verano de 1958 el viraje irreversible de la guerra que con las operaciones de las columnas invasoras, salidas de la Sierra Maestra, y las acciones de los combatientes clandestinos, condujeron al colapso militar del régimen, a la toma del poder por la Revolución triunfante y la constitución del primer Gobierno Revolucionario en la Universidad de esta ciudad.  Con la huelga general —a la que llamó Fidel desde Palma Soriano, antes de entrar a Santiago—  de la clase obrera y todo el pueblo se derrotó la maniobra de la Embajada Norteamericana para escamotear la victoria, mientras Fidel avanzaba hacia La Habana.  Esto es una apretada síntesis de una intensa historia.

Empezaría entonces una etapa mucho más difícil, que estremeció los cimientos de toda la sociedad.  A cuatro meses y medio del triunfo, en la propia Sierra Maestra y en el Puesto de Mando que utilizó Fidel en los últimos meses de la guerra, en cumplimiento del Programa del Moncada, se promulgó la primera Ley de Reforma Agraria, que enfrentó a la Revolución con los poderosos intereses económicos extranjeros y de la burguesía criolla, que financiaron y estimularon por espacio de varios años el accionar de bandas armadas, el asesinato de jóvenes alfabetizadores, adolescentes muchos de ellos; el sabotaje y el terrorismo en todo el país; la invasión por Playa Girón en abril de 1961, en vísperas de la cual se proclamó el carácter Socialista de la Revolución; la Crisis de los misiles, cuando ya Estados Unidos estaba preparando una invasión directa con sus tropas a Cuba, en Octubre de 1962 y las incesantes agresiones y crímenes contra nuestro pueblo durante décadas.

Han pasado los años, pero esta sigue siendo una revolución de jóvenes (Aplausos), como lo éramos el 26 de julio de 1953; los que combatieron y cayeron en las calles de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956. Jóvenes fueron en su inmensa mayoría quienes participaron en la lucha contra bandidos durante cinco años, desde 1960 hasta enero de 1965, aproximadamente, que en dos ocasiones, durante ese tiempo, llegaron a tener bandas activas de diferentes tamaños en todas las provincias del país, incluyendo el sur de la capital; jóvenes eran también los que derrotaron a los mercenarios en Playa Girón; los que se sumaron, incluso adolescentes, a la campaña de alfabetización, la mayoría estudiantes; los que se incorporaron masivamente a las Milicias, a las nacientes Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior; los cientos de miles de compatriotas que cumplieron misiones internacionalistas en otras tierras del mundo, el grueso de los mismos fue en Angola, como se refería uno de nuestros invitados; los que hoy prestan servicios de salud y educación —la mayoría también son jóvenes y además mujeres— en diferentes naciones; los científicos, intelectuales, artistas y deportistas que tantas glorias han cosechado; los que al llamado de la patria cumplen su servicio militar, entre ellos las muchachas que por propia voluntad se suman a esta tarea; los estudiantes de la enseñanza media; nuestros universitarios que protagonizaron con éxito el último censo de población y vivienda; los obreros y campesinos que generan en la producción y los servicios ingresos a la economía; nuestros maestros y profesores.

Esta seguirá siendo la Revolución Socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes proclamada por Fidel el 16 de abril de 1961, en el entierro de las víctimas de los bombardeos previos a la invasión de Playa Girón.  Esta, repito, porque se (lo) ha demostrado en 60 años, seguirá siendo una Revolución de los jóvenes (Aplausos).

Hoy más del 70% de los cubanos nació después del triunfo de la Revolución.  Podría decirse que convivimos en suelo patrio varias generaciones, cada una de ellas con historia y méritos propios, en correspondencia con el momento que les tocó vivir.

La  Generación Histórica va cediendo su lugar a los “pinos nuevos” con tranquilidad y serena confianza, basados en la preparación y capacidad demostradas de mantener en alto las banderas de la Revolución y el Socialismo, por las que entregaron sus vidas innumerables patriotas y revolucionarios, desde los indios y esclavos que se rebelaron contra la opresión hasta nuestros días.

Como ya se ha informado, está en marcha el proceso de transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades de dirección en la nación.

Para asegurar el éxito en este empeño jamás podrá descuidarse la importancia estratégica que tiene, como nos enseñó Fidel, preservar por encima de todo    —repito— ¡preservar por encima de todo! la unidad de todos los cubanos dignos (Aplausos).

 

 

 

Compañeras y compañeros:

La ocasión es propicia para rendir merecido homenaje a los caídos a lo largo de siglos de gesta redentora.

También a Fidel, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana (Aplausos), que con su inconmovible optimismo y junto al pueblo —capaz de resistir tantos sacrificios y verdadero protagonista de esta epopeya—, nos guió a la victoria y situó en el mapamundi a nuestra pequeña isla como un baluarte de la justicia social y el respeto a la dignidad humana.

Rindamos honor a la mujer cubana (Aplausos), madre, combatiente, compañera de sacrificios, alegrías y luchas (Aplausos); a las nuevas generaciones que continuarán defendiendo por siempre los ideales revolucionarios.

Enviamos desde este histórico lugar un abrazo fraternal a los valerosos luchadores antiterroristas (Aplausos) injustamente encarcelados hace 15 años en Estados Unidos, por cuyo regreso a la Patria seguiremos batallando sin descanso.

No puede faltar en esta hora el más sentido homenaje al invicto Comandante en Jefe de la Revolución Bolivariana de la hermana Venezuela, el querido compañero Hugo Chávez Frías, discípulo aventajado de los próceres de la independencia latinoamericana y caribeña (Aplausos). 

¡Gloria eterna a los mártires de la Patria! (Exclamaciones de:  “¡Gloria!”)

¡Viva la Revolución Socialista! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Hasta la Victoria siempre! (Exclamaciones de:  “¡Viva, viva!”)

 

 

26 de julio: Ya estamos en combate

26 de julio: Ya estamos en combate

"No hay más que un medio de vivir después de muerto: haber sido un hombre de todos los tiempos o un hombre de su tiempo." La frase martiana vuelve a todos en esta conmemoración del aniversario  60 del ataque a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

 Y cito a nuestro Apóstol porque fue el autor intelectual de aquella gesta protagonizada por jóvenes que no lo dejaron morir en el Año del Centenario de su natalicio. Jóvenes que han trascendido su tiempo, y que regresan a nosotros para advertirnos, una vez más, que su sangre generosa no fue derramada en vano. 

Hoy, lejos de discursos encendidos, de frases retóricas, sin apasionamientos ni multitudes enardecidas para recordar una efeméride, necesitamos, como también enseñó José Martí, reflexionar personalmente qué hacer para ser dignos de la estirpe que nos legaron Abel Santamaría, José Luis Tasende, Boris Luis Santa Coloma, Renato Guitart , Raúl Gómez García y tantos otros que hicieron eterna su juventud aquel año 1953, y lo dieron todo “para poner en la cima del Turquino la estrella solitaria”. 

Quienes asaltaron la madrugada del 26 de julio hace seis décadas, entregaron sus vidas por una Patria mejor, esa que hoy nos empeñamos en construir “con todos y para el bien de todos”. Sin doble moral, sin mentiras, defendiendo los valores que como cubanos nos han traído hasta aquí, haciendo cada cual lo que le corresponde hacer por su patria chica, que es el lugar donde se vive, se estudia, se trabaja…

 Una patria donde reine la solidaridad entre las personas, la educación, la honestidad, la pulcritud, la sinceridad y “ese sol del mundo moral” que hicieron y han hecho de esta isla el crisol de la virtud y de la libertad. 

 “Sólo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”, escribió Martí, y esa es la nación que hoy, en tiempos de cambios, necesitamos salvar, con todas nuestras fuerzas, por el honor y la memoria de quienes, aún muertos, “dan luz de aurora”. 

Criticar y criticarnos lo mal hecho,  estar siempre inconformes con la obra realizada, preservar la unidad de quienes desean, luchan  y se desvelan por una patria grande, ese será el mayor tributo a quienes se inmolaron por Cuba. 

“Se afirma un pueblo que honra a sus héroes”. No olvidemos la sentencia del más universal de los cubanos,   ahora, cuando los días finales de julio nos traen, más vivos que nunca, a quienes escucharon aquella noche de julio de 1953 los versos del poeta de la Generación del Centenario 

Ya estamos en combate......

En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica

En nombre del honor y del decoro que construyó su historia

Por la estrofa magnífica del himno

«Que morir por la patria es vivir»

 

 

Comenzó en Villa Clara Taller Regional Periodismo y Prevención de riesgos

Comenzó en Villa Clara Taller Regional Periodismo y Prevención de riesgos

Con interesantes y enriquecedores debates transcurrió la jornada inicial del Taller regional Periodismo y Prevención de riesgos , inaugurado este lunes en la Casa del Científico de  Santa Clara.

Profesionales de la prensa que atienen el tema científico técnico en diferentes medios de la provincias centrales del país, desde Matanzas hasta Ciego de Avila, han recibido conferencias de parte de expertos de la nación, en el interés de adquirir más conocimientos  y estar más preparados en su misión de educar e informar a la población sobre asuntos complejos referidos al cambio climático y sus impactos en el planeta, fundamentalmente la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos.

El cambio climático y los desafíos en la geopolítica, los Estudios de Peligro, vulnerabilidad y riesgos que se acometen en Cuba, la reducción de desastres en el sistema de la salud pública cubano y la variabilidad del clima han sido, entre otros, los aspectos analizados y que han provocado enjundiosos comentarios y reflexiones de los colegas que participan en el curso, organizado por el CITMA, la UPEC, el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, y oprganismos internacionales vinculadas a la isla.

Ante fenómenos que hoy marcan el planeta como huracanes, tsunamis, sismos, sequías extremas, lluvias intensas, deshielos de los glaciares y penetraciones del mar, lo fundamental es adoptar una actitud más responsable  del ser humano para lograr la adaptación y mitigación, también con voluntades políticas, han insistido los conferencistas.

Disminuir vulnerabilidades y actuar en consecuencia con la protección de un planeta que sufre también de la acción desmedida de la mano del hombre y comprender este fenómeno como un hecho social y no solo natural, es una de las ideas centrales defendidas por los especialistas de primer nivel que han participado en el curso, donde también se ha profundizado en los planes de reducción de desastres en Cuba y la necesidad de trabajar desde los medios para lograr una mayor percepción del riesgo y como enfrentarlo.

 El taller prosigue este martes con conferencias sobre la Defensa Civil en Cuba, el desarrollo local, cómo comunicar los riesgos, Género y Cambio Climático y Desastres de origen geológico, además de talleres de intercambio entre los participantes. 

El miércoles concluye este certamen que deviene una interesante vía de comunicación para los profesionales de los medios que abordan una sunto tans ensible para la población.