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Carta de Fidel por el 26 de julio

Carta de Fidel por el 26 de julio

Carta del compañero Fidel a los Jefes y Vicejefes de las delegaciones que visitan nuestro país con motivo del 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes.

 

 Queridos amigos:

 

El viernes 26 de julio se arriba al 60 aniversario del asalto al regimiento del Moncada en Santiago de Cuba y al cuartel Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo. Conozco que numerosas delegaciones piensan viajar a Cuba para compartir con nosotros esa fecha en la que nuestro pequeño y explotado país decidió proseguir la lucha inconclusa por la independencia de la Patria.

Ya entonces también nuestro Movimiento estaba fuertemente influido por las nuevas ideas que se debatían en el mundo.

Nada se repite exactamente igual en la historia. Simón Bolívar, libertador de América, proclamó un día el deseo de crear en América la mayor y más justa de las naciones, con capital en el istmo de Panamá. Incansable creador y visionario, se adelantó más tarde al sentenciar que Estados Unidos parecían destinados a plagar la América de miserias a nombre de la libertad.

Cuba sufrió, como América del Sur, Centro América y México con el territorio que le fuere arrebatado a sangre y fuego por el insaciable y voraz vecino del norte, que se apoderó de su oro, su petróleo, sus bosques fabulosos de sequoia, sus mejores tierras y sus más ricas y abundantes aguas pesqueras.

No estaré sin embargo con ustedes en Santiago de Cuba, pues debo respetar la obvia resistencia de los guardianes de la salud. Puedo en cambio escribir y trasmitir ideas y recuerdos, que siempre serán útiles, al menos para el que escribe.

Hace breves días, cuando observaba desde  mi asiento en la parte media de un vehículo de doble tracción lo que fuera un viejo centro genético para la producción lechera, pude leer una brevísima síntesis de solo un párrafo del discurso pronunciado el Primero de Mayo del año 2000, hacía ya más de 13 años.

El tiempo borrará aquellas palabras en letra negra sobre una pared blanqueada con cal.

“Revolución […] es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”

Ahora se cumplen 60 años de aquel hecho ocurrido en 1953, sin duda valeroso y demostrativo de la capacidad de nuestro pueblo para crear y enfrentar a partir de cero cualquier tarea. La experiencia posterior nos enseñó que habría sido más seguro comenzar la lucha por las montañas, algo que planeábamos hacer si tomada la fortaleza del Moncada, no podíamos resistir la contraofensiva militar de la tiranía con las armas que ocupáramos en Santiago de Cuba, más que suficientes para vencer en aquella contienda y mucho más rápidamente que el tiempo invertido después.

Los 160 hombres escogidos para la operación fueron seleccionados entre 1 200 con los que contábamos, entrenados entre los jóvenes de las antiguas provincias de La Habana y el este de Pinar del Río,  afiliados a un partido radical de la nación cubana donde todavía el espíritu pequeño burgués inculcado por los dueños extranjeros y sus medios de divulgación, en mayor o menor medida, influían en todos los rincones del país.

Yo había tenido el privilegio de estudiar, y ya en la universidad adquirí una consciencia política a partir de cero. No está de más repetir lo que he contado otras veces, la primera célula marxista del Movimiento la creé yo con Abel Santamaría y Jesús Montané, utilizando una biografía de Carlos Marx, escrita por Franz Mehring.

El Partido Comunista, integrado por personas serias y consagradas de Cuba, soportaba los avatares del Movimiento Comunista Internacional. La Revolución reiniciada el 26 de julio recogió las experiencias de nuestra historia, el espíritu abnegado y combativo de la clase obrera, la inteligencia y espíritu creativo de nuestros escritores y artistas, así como la capacidad que yacía en la mente de nuestro personal científico, que ha crecido como la espuma. Nada se parece hoy a lo de ayer. Nosotros mismos, a los que el azar nos designó el papel de dirigentes, nos podríamos abochornar de la ignorancia que todavía muestran nuestros conocimientos. El día que no aprendamos algo nuevo será un día perdido.

El ser humano es producto de las leyes rigurosas que rigen la vida. ¿Desde cuándo? Desde tiempos infinitos ¿Hasta cuándo? Hasta tiempos infinitos. Las respuestas también lo son.

Por ello, aunque no las comparta, respeto el derecho de los seres humanos a buscar respuestas divinas, preguntas que pueden hacerse, siempre y cuando las mismas no tiendan a justificar el odio y no la solidaridad en el seno de nuestra propia especie, error en el que han caído muchas en uno u otro momento de su historia.

Aquel atrevido intento no fue sin duda un acto improvisado; admito sin embargo que a partir de la experiencia acumulada habría sido mucho más realista y más seguro iniciar aquella lucha por las montañas de la Sierra Maestra. Con los 18 fusiles que logramos reunir después del durísimo revés que sufrimos en Alegría de Pío, en parte por inexperiencia y el incumplimiento de las instrucciones recibidas por el Movimiento en Cuba, y también por la excesiva confianza nuestra en el poder de fuego de los expedicionarios armados con más de 50 fusiles con mirilla telescópica, y su entrenamiento en tiro. Atentos sin embargo a los vuelos rasantes de los aviones de combate del enemigo, descuidamos la vigilancia en tierra y nos atacaron en un pequeño cayo de monte a pocos metros de nosotros.  Nunca más nos pudo sorprender de esa forma el enemigo.

En los combates librados después siempre fue al revés, y en las acciones finales, con menos de 300 combatientes, en 70 días de incesante lucha derrotamos la ofensiva de más de 10 mil hombres de sus fuerzas élites. En los combates librados durante dos años siempre los bombarderos y cazas del enemigo en solo 20 minutos solían estar encima de nosotros. No consta sin embargo que haya muerto un solo combatiente por esa causa en aquella dura lucha. Todo cambió en las décadas siguientes con la nueva tecnología desarrollada por Estados Unidos y sumadas a las fuerzas reaccionarias en América Latina y el mundo, aliadas a ellos. Siempre los pueblos encontrarán las formas adecuadas de lucha.

Ustedes estarán allí, en el escenario del primer combate.

Cuando, después de los hechos que se consumaron el 26 de julio, un último carro se acerca y me recoge, monté en la parte trasera del vehículo repleto del personal, otro combatiente se acerca por la derecha; me bajo y le doy mi asiento; el carro parte y me quedo solo. Hasta el momento que me recogieron por primera vez en medio de la calle, con la escopeta semiautomática Browning y cartuchos calibre 12 de balines, trataba de impedir que dos hombres usaran una ametralladora calibre 50 desde el techo de uno de los pisos del edificio central de mando del amplio campo militar; era lo único que podía verse del tiroteo generalizado que se escuchaba.

 

Los pocos compañeros que con Ramiro Valdés habían penetrado en la primera barraca despertaron a los soldados que allí dormían y, según me explicaron posteriormente, estaban en paños menores.

No pude hablar con Abel ni otros de su grupo que desde un alto edificio al fondo del hospital civil, dominaban la parte trasera de los dormitorios. Yo consideraba que era absolutamente obvio para él lo que estaba ocurriendo. Tal vez pensó que yo había muerto.

Raúl, que estaba con el grupo de Lester Rodríguez, veía con claridad lo que estaba ocurriendo y pensaba que estábamos muertos. Cuando el jefe de esa escuadra decide bajar, toman el elevador, y al llegar abajo, le arrebata el fusil a un sargento que no hace resistencia, ni tampoco los soldados que iban con él. Toma el mando del grupo y organiza la salida del edificio.

Mi preocupación fundamental era en ese momento el grupo de compañeros que supuestamente había ocupado el cuartel de Bayamo y no tenía noticia alguna de nosotros. Por mi parte, contaba todavía con suficientes cartuchos y pensaba vender bien cara mi vida luchando contra los soldados de la tiranía.

De repente aparece otro carro: venía a buscarme; y de nuevo albergo la esperanza de ayudar a los compañeros de Bayamo con una acción en el cuartel del Caney.

Varios carros esperaban al final de la avenida donde yo pensaba tomar la dirección correcta hacia ese punto. Pero el propio compañero que conducía el vehículo que entró para buscarme no la tomó, siguió hacia la casa de donde partimos por la madrugada, allí se cambió de ropa. Yo cambié de arma y tomé un rifle semiautomático calibre 22 con punta de acero, con un poco de más alcance que la calibre 12 de balines, me puse alguna ropa y a varios pasos de allí cruzamos una cerca de púas con aproximadamente 15 hombres armados, uno de ellos herido. Otros dejaron sus armas y tomaron los vehículos tratando de buscar una salida. Conmigo iba Jesús Montané y algunos otros jefes. Caminamos horas aquella calurosa tarde por la falda norte de la Gran Piedra, una elevada montaña que trataríamos de cruzar para dirigirnos hacia el Realengo 18, un camino empinado del que Pablo de la Torriente, excelente escritor revolucionario, escribió que un hombre con un fusil podía resistir a un ejército. Pero, Pablo murió en España combatiendo en la Guerra Civil Española, donde alrededor de mil cubanos apoyaron a ese pueblo contra el fascismo. Lo había leído, pero nunca pude hablar con él, ya había viajado a España cuando yo estudiaba bachillerato.

Nosotros no pudimos ya proseguir hasta aquel realengo y permanecíamos al sur de la cordillera. La zona montañosa preferida por mí para la lucha guerrillera se situaba entre el santuario del Cobre y el central Pilón; planeé por ello cruzar hasta el otro lado de la bahía de Santiago de Cuba por un punto que conocía desde que estudié en el Colegio de Dolores, en la ciudad donde ustedes se reunirán. Gran parte de nuestro pequeñísimo grupo estaba agotado por el hambre y las fatigas. Un herido había sido evacuado y Jesús Montané que apenas podía mantenerse en pie. Otros dos, con menos responsabilidad pero más saludables, marcharían conmigo hacia el occidente de aquellas montañas. Pero los hechos más dramáticos y menos esperanzadores estaban todavía por llegar. En la tarde le dimos instrucciones al resto de los compañeros de esconder sus débiles armas en algún lugar del bosque y dirigirse aquella noche a la casa confortable de un campesino que vivía a orillas de la carretera que iba de Santiago a la playa, que disponía de ganado y tenía comunicación telefónica con la ciudad. Sin duda fueron interceptadas por el ejército. El enemigo de todas formas conocía el área cercana por donde nos movíamos. Antes del amanecer, una escuadra de la jefatura militar fuertemente armada, nos despertó con la punta de sus fusiles. Las venas del cuello, y el rostro de aquellos soldados bien alimentados, se veían latir deformadas por la excitación. Nos dábamos por muertos y en el acto estalla la discusión. Sin embargo no me habían identificado. Al atarme profundamente y preguntarme el nombre, irónicamente les doy uno que usábamos en bromas de la peor especie. No podía comprender que no se dieran cuenta de la verdad. Uno de ellos, con rostro descompuesto, vociferaba que ellos eran los defensores de la patria. Con voz fuerte le respondo que ellos eran los opresores, como los soldados españoles en la lucha de nuestro pueblo por la independencia.

El jefe de la patrulla era un hombre negro que a duras penas podía mantener el mando. ¡No disparen!, les gritaba constantemente a los soldados.

En voz más baja repetía: “Las ideas no se matan, las ideas no se matan”. En una de aquellas ocasiones se acerca a mi y con voz baja dice y repite: “Ustedes son muy valientes, muchachos”. Al escuchar aquellas palabras le digo: “Teniente, yo soy Fidel Castro”; y el responde: “No se lo digas a nadie”. De nuevo el azar se impone con todas sus fuerzas.

El teniente no era oficial del regimiento, tenía otra responsabilidad legal en la región de Oriente.

Más adelante se imponen de nuevo los hechos más importantes todavía.

A los compañeros que debían desmovilizarse les doy instrucciones de guardar las armas, y después los custodiaríamos hasta el punto donde debían hacer contacto con las personas del Obispo.

La opinión pública de Santiago de Cuba había reaccionado con energía frente a los horribles crímenes cometidos por el ejército batistiano contra los revolucionarios.

Monseñor Pérez Serantes, Obispo de Santiago de Cuba, había obtenido algunas garantías favorables a sus gestiones por el respeto a la vida de los revolucionarios prisioneros. A Sarría, sin embargo, le quedaba una batalla por librar contra el mando del regimiento que esta vez delegó la tarea al más connotado esbirro de la carnicería impuesta por el jefe militar de Santiago de Cuba, que le ordenó trasladar los detenidos al Moncada.

Por primera vez en nuestra Patria los jóvenes habían entablado una lucha semejante frente a lo que fuera hasta el Primero de Enero de 1959: una colonia yanki.

Al llegar a la casa del vecino junto a la estrecha carretera que une la ciudad con la playa Siboney, un pequeño camión esperaba. Sarría me sentó entre el chofer y él. Cientos de metros más adelante se topan con el vehículo del comandante Chaumont que demanda la entrega del prisionero. Como en una película de ciencia ficción el teniente discute y afirma que no entregará al prisionero, en vez de eso lo presentará al Vivac de Santiago de Cuba y no a la sede del regimiento. Es así como el hecho rememora una inusual experiencia.

Es imposible en tan breve tiempo expresarle a nuestros ilustres visitantes las ideas que suscitan en mi mente los increíbles tiempos que estamos viviendo.

No puedo pensar que dentro de 10 años, en el 70 aniversario, escribiría un libro. Desgraciadamente nadie puede asegurar que habrá un 70, un 80, un 90, o un centésimo aniversario del Moncada. En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente, de Río de Janeiro, dije que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre. Pero entonces creía que sería cuestión de siglos. Ahora no soy tan optimista. De todas formas nada me preocupa; seguirá existiendo la vida en la inabarcable dimensión del espacio y el tiempo.

Mientras tanto digo solo algo, ya que cada día amanece para todos los habitantes de Cuba y del mundo:

Los líderes de cualquiera de las más de 200 naciones grandes y pequeñas, revolucionarias o no, necesitan seguir viviendo. Tan difícil es la tarea de crear la justicia y el bienestar, que los líderes de cada país necesitan autoridad, o de lo contrario reinará el caos.

En días recientes se intentó calumniar a nuestra Revolución, tratando de presentar al Jefe de Estado y Gobierno de Cuba, engañando a la Organización de Naciones Unidas y a otros jefes de Estado, imputándole una doble conducta.

No vacilo en asegurar que aunque durante años nos negamos a suscribir acuerdos sobre la prohibición de tales armas porque no estábamos de acuerdo en otorgar esas prerrogativas a ningún Estado, nunca trataríamos de fabricar un arma nuclear.

Estamos contra todas las armas nucleares. Ninguna nación, grande o pequeña, debe poseer ese instrumento de exterminio, capaz de poner fin a la existencia humana en el planeta. Cualquiera de los que tales armas poseen, dispone ya de suficientes para crear la catástrofe. Jamás el temor a morir, ha impedido las guerras en ninguna parte del planeta. Hoy no solo las armas nucleares sino también el Cambio Climático es el peligro más inminente que en menos de un siglo puede hacer imposible la supervivencia de la especie humana.

Un líder latinoamericano y mundial, al que deseo rendir hoy especial tributo por lo que hizo a favor de nuestro pueblo y a otros del Caribe y del mundo es Hugo Chávez Frías; él estaría aquí hoy entre nosotros si no hubiese caído en su valiente combate por la vida; él como nosotros no luchó para vivir; vivió para luchar.

 

Fidel Castro Ruz

Julio 26 de 2013

6 y 5 a.m.

 

 

Hugo Chávez, el nacimiento de un mundo

Hugo Chávez, el nacimiento de un mundo

Ayer hubiera cumplido 59 años. Desde el lugar donde esté su sonrisa destapa recuerdos y su voz nos evoca que no se ha escrito el final.

Aquel 28 de julio de 1954 había sol en Sabaneta de Barinas. Un sol fuerte y lindo que alumbraba la llanura. Hugo, el maestro,  daba vueltas en la humilde casa de palma y piso de tierra mientras Elena sufría los dolores de parto. La abuela Rosa Inés, la “mamavieja”, presentía que algo diferente iba a ocurrir en su vida con la llegada del primer nieto.

Entonces, llegó el alumbramiento y con él, el primer grito a la vida.

En ese mismo instante, el General Simón Bolívar cabalgaba  sobre su caballo para terminar de hacer lo que faltaba en su querida América. Martí terminaba su carta inconclusa, para volver a decir a su amigo Manuel Mercado que cuanto había hecho hasta ese momento era “para impedir a tiempo que los Estados Unidos se extendieran con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América”.

O’Higgins, Hidalgo, San Martín, Sucre, Morelos y tantos próceres, cabalgaban entonces las tierras del Sur, porque Bolívar había despertado nuevamente, se había calzado las botas y necesitaba gente buena a su lado. La abuela Rosa Inés tomó al nieto en sus manos, y se estremeció.

Le pareció ver a su lado al bisabuelo del niño, el General Maisanta, “el último hombre a caballo”, con su escapulario centenario.

La abuela vio el sol que entraba a la casita de palma y piso de tierra y supo entonces, que el niño llegaba con la luz.

El niño creció. “Por aquí pasó Zamora”, decía la abuela, y la imaginación encandilaba a aquel muchacho que se subía a los árboles del patio, mirando el horizonte en el que luego vio pasar al Libertador.

Quería ser músico, poeta, pelotero de las grandes ligas. Era “pobre, pero honrado”, confesaría años más tarde.

Desbordaba su imaginación en aquella casa de palma, de piso de tierra, pared de adobe, de muchos pájaros que andaban volando por todas partes, principalmente unas palomas blancas, contaría años después.

Con grados de militar y elegido por su pueblo como Presidente, jamás dejó de recordar aquel patio de muchos ciruelos, mandarinas, mangos, naranjos, rosas y maizales.

Ahí aprendió a hacer dulces con la abuela y los vendía después, y como a los dulces les llamaban arañas, el niño fue el arañero.

Con el paso de los años, cuando ya era Presidente y Comandante querido, decía con una ternura infinita:

“Si uno pudiera volver a nacer y pedir dónde, yo le diría a papá Dios: Mándame al mismo lugar. A la misma casita de palmas inolvidable, el mismo piso de tierra, las paredes de barro, un catre de madera y un colchón hecho entre paja y gomaespuma. Y un patio grande lleno de árboles frutales. Y una abuela llena de amor y una madre y un padre llenos de amor y unos hermanos, y un pueblito campesino a la orilla de un río”.

El niño se hizo militar, y aprendió que Bolívar tenía que seguir cabalgando por llanuras, sierras, altiplanos de la América nuestra, que había que fundar la Quinta República, conoció con Martí que “los pueblos deben andar unidos como la plata en las raíces de los Andes”, y con un Comandante grande de una isla, aprendió el valor de la solidaridad, la hermandad, y la unidad para las tierras del sur.

 

Y supo la historia de un guerrillero que en Bolivia, con un destacamento de latinoamericanos, quiso cristalizar los sueños bolivarianos que habían quedado truncos.

Amó a su pueblo, vistió de militar y usó boina roja, símbolo de la sangre de sus antecesores.

Estuvo preso cuando intentó derrocar un gobierno antidemocrático. Y volvió a la carga hasta triunfar.

Cantó con su pueblo, sufrió por los humildes, recordó a su abuela Rosa Inés y a su bisabuelo Maisanta cuando fundó el ALBA, porque había llegado con la luz. Amó y volvió a amar. “Me consumiré por mi pueblo, lo juro ante mis hijos y nietos”, decía emocionado.

Fue feliz. Padeció por otras naciones, y nadie como él hizo en tan poco tiempo para ver otra vez al Libertador uniendo naciones.

“¡Tenemos Patria!” dijo una vez el Comandante Presidente, que no olvidó nunca los dulces de la abuela ni aquella casita de piso de tierra donde abrió los ojos al mundo.

Sabía que tenía muchos padres y jamás lo olvidó.

En la ciudad de Santa Clara, en el aniversario 45 del asesinato del Che Guevara en Bolivia,  rendía tributo al Guerrillero de América: “los hijos de Bolívar somos tus hijos, Che, somos hijos de Fidel”,  decía con palabras encendidas que estremecían la Plaza Ernesto Che Guevara,  durante la transmisión de un programa Aló Presidente, desde el centro de Cuba en octubre del año 2007.

Volvía una y otra vez a Barinas, veía las llanuras del Apure, iba en hombros de su pueblo.

Enfermo, quiso dejar un legado. Y lo dejó. Mucho tiempo después, cuando cerró sus ojos, el pueblo lo vitoreaba. Le decían “corazón de pueblo”, lo lloraban, lo eternizaron.

En el cuartel donde libró tantas batallas, ahora vuelve a nacer.

El hombre, que se llama Hugo Rafael Chávez Frías,  sabe que no está muerto, que este 28 de julio renace, porque hay Sol y porque la luz que lo alumbró el día de su nacimiento hoy es más nítida, porque sigue naciendo cada día, cada minuto en este continente al que consagró sus más de cinco décadas de paso por esta tierra. Bolívar al lado, sigue cabalgando, junto a él. Alguien ha visto a Maisanta en su caballo, recorriendo la llanura y a la abuela Rosa Inés contando historias fabulosas de generales que prosiguen por esas tierras, anunciando el porvenir.

Conmocionada por estos días de julio

Conmocionada por estos días de julio

Aún conmocionada por los días de julio que acabamos de conmemorar, retomo la celebración de un 26 de julio latinoamericano y caribeño, martiano, bolivariano, fidelista y chavista.

Verdaderas emociones se han vivido en estos días, en la indómita tierra santiaguera y en toda Cuba.

Vivimos otros tiempos, la América comienza a andar unida, como “la plata en las raíces de los Andes”, y Cuba ha contribuido a esa unidad que hoy distingue a nuestras tierras del Sur.

Por estos días vi los ojos de Abel Santamaría anunciando el porvenir, y nuevamente un grupo de jóvenes, los de la generación del Centenario del Apóstol, volvieron a tomar el cielo por asalto, como hace sesenta años.

Ha transcurrido el tiempo, y losas esperanzas de un mundo mejor vuelven a cristalizar, irradiados desde una isla caribeña que enseñó, tal y como dijo uno de los dignatarios que hizo uso de la palabra en el acto central por el 26 de julio, a no tener miedo, y a seguir defendiendo los sueños de ayer, de hoy y de siempre.

 

“Esta sigue siendo una revolución de jóvenes”, dijo el Presidente cubano, General de Ejército Raúl Castro, en las palabras centrales del acto central  nacional por el aniversario 60 de los asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

La conmemoración de la gloriosa efeméride se efectuó en la Ciudad Escolar 26 de Julio, escenario de los acontecimientos históricos de hace seis décadas, donde 10 mil santiagueros, en representación de toda Cuba, se dieron cita para honrar a los protagonistas de la acción que dio inicio a la última etapa de la lucha de este pueblo por su plena independencia.

Raúl recordó la trascendencia de aquella gesta, liderada por Fidel, quien de acusado se convirtió en acusador y adelantó el futuro de una nación que sería luz de todo el continente y el resto del mundo

Raúl significó que el acto fue una verdadera muestra de integración latinoamericana y caribeña, al resaltar la presencia de los mandatarios de varias naciones amigas como Nicolás Maduro, de Venezuela, Evo Morales, de Bolivia, Daniel ortega de Nicaragua, José Mujica, de Uruguay, el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, así como los mandatarios de países caribeños como Ralph Gonzalvez, de San Vicente y las Granadinas. Kenneth Davis Anthony, de Santa Lucia, además de los primeros ministros de de Antigua y Barbuda, Winston Baldwin Spencer  y Roosevelt Skerrit, de Dominica.

Una conmemoración latinoamericana y caribeña devino el acto central nacional por el aniversario 60 del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, celebrado en Santiago de Cuba en la ciudad escolar 26 de julio, en el mismo lugar donde hace 60 años, los jóvenes de la Generación del Centenario quisieron tomar el cielo por asalto.

 

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz,  Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto de conmemoración del 60 Aniversario del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza Mariana Grajales, en Santiago de Cuba, el 26 de Julio de 2013, “Año 55 de la Revolución”.

 

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

 

Queridos amigos y amigas:  No se sorprendan de que sobre este uniforme verde olivo y el grado de General de Ejército, teniendo en cuenta que el mismo nació del ejército mambí, me ponga un sombrero mambí (Aplausos) y unos espejuelos oscuros, aunque me gusta mirar con claridad los ojos de mis interlocutores.

 

Distinguidos invitados;

Santiagueras y Santiagueros;

Orientales;

Pueblo de Cuba:

Hemos escuchado con profunda atención  las palabras solidarias y generosas de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, y también del Presidente de Uruguay, quien se encuentra en Cuba (en visita oficial) de visita una vez más, José Mujica, que estuvo aquí, por allá por el año 1960, cuando esta fortaleza fue convertida en escuela.  Era un joven soñador igual que hoy, pero sin reumatismo (Risas y aplausos).

Llegue asimismo nuestra gratitud a las destacadas personalidades de otros países que nos acompañan.

Saludamos al propio tiempo a los integrantes de la vigésimo cuarta Caravana de la Amistad Estados Unidos-Cuba (Aplausos), organizada por la agrupación interreligiosa Pastores por la Paz (Aplausos), continuadora del esfuerzo solidario del inolvidable Reverendo Lucius Walker.

La presencia de todos ellos en este acto, en que conmemoramos el 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, constituye una  manifestación fehaciente de apoyo y solidaridad con la Revolución Cubana y demuestra cuánto ha cambiado Nuestra América desde los días difíciles y oscuros del año 1953.

Ya entonces nosotros, y sobre todo Fidel, habíamos leído sobre las hazañas de Bolívar y otros próceres de la independencia americana y percibíamos la importancia de una región latinoamericana y caribeña independiente y unida.

En el trascendental alegato de autodefensa de Fidel, conocido como “La Historia me Absolverá”, se anticipaba cito: “… la política cubana en América sería de estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los perseguidos políticos de las sangrientas tiranías que oprimen a las naciones hermanas, encontrarían en la patria de Martí, no persecución, hambre y traición, sino asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo”, fin de la cita.

La muerte prematura de Martí en combate había frustrado el anhelo que expresó en su carta inconclusa al mexicano Manuel Mercado,  “… de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

La Revolución Cubana ha sido solidaria y fiel a ese legado, aun en los momentos más difíciles, cuando se pretendió aislarla, rendirla por hambre mediante un bloqueo criminal que ya dura más de medio siglo y destruirla con todo tipo de agresiones.

Nunca olvidaremos que México, tras la prisión, nos dio albergue y después del triunfo fue el único gobierno de América Latina que se negó a dejarnos solos.

Jamás nos ha faltado el respaldo y la solidaridad de los pueblos de todos los continentes, en particular los de esta región, que siempre vieron a Cuba como parte indisoluble de Nuestra América, que unida en su diversidad avanza con determinación hacia su segunda y definitiva independencia.

Veinte años después del triunfo del Primero de Enero, se produjo la victoria de la Revolución Sandinista, que Nicaragua, llena de juventud, celebró hace una semana, con su Comandante Daniel Ortega al frente (Aplausos).

Pasadas otras dos décadas el entrañable hermano Hugo Chávez encarnó los ideales de Bolívar y multiplicado en su pueblo avanza hoy junto a su Revolución, conducida firmemente por el compañero Presidente Nicolás Maduro (Aplausos).

Marchan indetenibles los procesos de la Revolución Democrática y Cultural de Bolivia, encabezada por Evo Morales y que es símbolo de la reivindicación de los pueblos originarios (Aplausos) ; la triunfante Revolución Ciudadana, que lidera con amplio apoyo popular en Ecuador el Presidente Rafael Correa (Aplausos), representado hoy aquí por el Canciller Ricardo Patiño; los avances sociales como los de Uruguay que conduce el compañero José Mujica (Aplausos), guerrillero tupamaro, encarcelado por catorce años; los que se producen en el Caribe que lucha por el desarrollo sostenible, la justicia y la igualdad soberana, cuyos destacados líderes, los primeros ministros Rooselvelt Skerrit, de Dominica; Baldwin Spencer, de Antigua y Barbuda;  Ralph Gonsalves, de San Vicente y las Granadinas, y Kenny Anthony, de Santa Lucía, están aquí con nosotros (Aplausos).

Pese a los intentos por dividirnos para seguirnos saqueando, continúa su curso ascendente la integración de nuestros países en el ALBA, CARICOM, MERCOSUR, UNASUR, entre otros.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que Cuba se honra en presidir, prosigue su consolidación.   

Aprovecho esta  ocasión para, en nombre de los cubanos y en particular de los damnificados por el huracán Sandy en las provincias de Guantánamo, Holguín y Santiago de Cuba, expresar el más profundo agradecimiento a todos los gobiernos y pueblos que generosamente nos apoyaron y apoyan en las labores de reconstrucción (Aplausos).

Hace nueve meses dicho huracán penetró al territorio nacional por esta ciudad.  La furia de los vientos alcanzó aproximadamente 200 kilómetros por hora y azotó a las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, por espacio de cinco horas, provocando la muerte de 11 ciudadanos.

Los efectos de este fenómeno meteorológico también se hicieron sentir en las provincias centrales con intensas lluvias e inundaciones.

Las pérdidas económicas totales ascendieron, después de un riguroso estudio, a casi 7 000 millones de pesos.  La mayor parte correspondió a las viviendas e inmuebles, aunque se produjeron considerables daños a la agricultura e infraestructuras vitales, como la electricidad, las comunicaciones y los viales.

Considerando la trayectoria del citado huracán, la provincia de Santiago de Cuba y en especial su capital sufrieron el mayor impacto, afectándose el 50% de su fondo habitacional, colapsó el sistema de distribución de la energía eléctrica y el telefónico. Los árboles derribados y todo tipo de escombros obstaculizaron durante días el tránsito en las calles de la segunda ciudad del país, con medio millón de habitantes.

En Holguín sufrieron en mayor medida los embates de Sandy los municipios ubicados  al noreste de esa provincia, coincidentemente los mismos que soportaron el azote del fuerte huracán Ike a su entrada a Cuba, cuatro años antes, en septiembre de 2008. Resultó dañado el 19,3% de las viviendas y buena parte de los cultivos agrícolas y cañeros.  Hasta el momento se ha dado solución al 52% de los hogares afectados.

En los municipios al oeste de la provincia de Guantánamo también se sintieron las consecuencias de este huracán, aunque los perjuicios tuvieron menor envergadura y a estas alturas ya han sido recuperados.

Regresando a Santiago de Cuba, con el concurso, en primer lugar de los propios santiagueros y el apoyo decidido del resto del país, incluyendo el aporte de los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, así como contingentes de trabajadores eléctricos y telefónicos de todas las provincias, en pocos días se restablecieron las condiciones mínimas para la vida.  No se hizo esperar, y fue de los primeros en llegar, el mayor de los aportes a la situación de Santiago de Cuba, que fue enviada personalmente por el compañero Hugo Chávez (Aplausos).

En los meses transcurridos desde entonces no se ha dejado de trabajar en las labores de recuperación y como resultado de ello se ha solucionado el 42% de las viviendas afectadas. Se encuentra hoy en  ejecución un programa de construcción en toda la provincia, que permitirá aliviar perspectivamente la tensa situación existente en esta materia.

Por otra parte, el gobierno decidió bonificar el 50% del precio de los materiales de construcción destinados al restablecimiento de las viviendas dañadas, otorgar con igual propósito créditos bancarios con menores tasas de interés y mayores plazos de pagos y en los casos de derrumbes totales asumir por el Presupuesto del Estado el pago de los citados intereses, así como subsidiar a aquellos núcleos familiares de menores ingresos.

Al propio tiempo se ha avanzado en la recuperación de las instalaciones del sistema de salud pública, de educación, cultura y transporte.

Igualmente se mantiene la ejecución del proceso inversionista iniciado en el año 2004 para la rehabilitación y ampliación del acueducto de la capital provincial, que ha permitido el abasto estable de agua, con frecuencia diaria, a 30 de los 32 sectores hidrométricos de la ciudad, restando garantizar el servicio diario a las zonas de Altamira y Litoral, que hoy lo reciben en días alternos. Corresponde a las autoridades provinciales y empresas asegurar la sostenibilidad del sistema.

Estas tareas, que están siendo controladas sistemáticamente por el Gobierno Central, no han culminado y a las santiagueras y santiagueros les ratifico que edificaremos, en primer lugar con su participación directa, una ciudad cada vez más bella, higiénica, ordenada y disciplinada (Aplausos), a la altura de su condición de Ciudad Heroína, cuna de la Revolución. Además, que nadie se olvide de que Santiago (Exclamaciones de: “Sigue siendo Santiago”) sigue siendo Santiago.

Parecería un milagro que a 60 años de aquel 26 de julio estemos vivos todavía varios de los participantes  en aquellos acontecimientos, tras los cuales se desató la sed de venganza de la dictadura y fueron torturados y asesinados muchos de los combatientes capturados. 

También nosotros quisimos tomar el cielo por asalto, era un sueño, lo intentamos, no pudo ser; pero exactamente cinco años, cinco meses y cinco días después, el Primero de Enero de 1959, estábamos entrando por esta puerta principal a exigir, en nombre de Fidel, el rendimiento incondicional de la guarnición de la ciudad, que pasaba de 5 000 hombres (Aplausos).

La firmeza y el decoro de Fidel, que de acusado se convirtió en acusador en el juicio a que fuimos sometidos, constituyó nuestra primera victoria.

Luego vino la prisión fecunda, el exilio en México, la recomposición de las fuerzas revolucionarias, los preparativos para la expedición del yate Granma, cuyo demorado arribo a costas cubanas impidió la sincronización prevista con el heroico alzamiento de Santiago de Cuba, organizado por el joven dirigente Frank País, el 30 de noviembre de 1956 —todavía no había cumplido 22 años, y al año siguiente, sin haber cumplido los 23, fue vilmente asesinado por los esbirros de la dictadura—; el revés de Alegría de Pio; el reencuentro con Fidel dos semanas después en Cinco Palmas,  la guerra de liberación, primero en la Sierra Maestra y más tarde extendida a otras regiones montañosas; la decisiva victoria en 74 días de incesante e intenso batallar sobre la gran ofensiva de las tropas batistianas contra el territorio del Primer Frente de la Sierra Maestra donde se encontraba la Comandancia General del Ejército Rebelde, hecho de enorme significación que, como dijo el Ché, “le quebró a la tiranía el espinazo”, y dio inicio a la contraofensiva estratégica del movimiento insurreccional.

Comenzaba así, en el verano de 1958 el viraje irreversible de la guerra que con las operaciones de las columnas invasoras, salidas de la Sierra Maestra, y las acciones de los combatientes clandestinos, condujeron al colapso militar del régimen, a la toma del poder por la Revolución triunfante y la constitución del primer Gobierno Revolucionario en la Universidad de esta ciudad.  Con la huelga general —a la que llamó Fidel desde Palma Soriano, antes de entrar a Santiago—  de la clase obrera y todo el pueblo se derrotó la maniobra de la Embajada Norteamericana para escamotear la victoria, mientras Fidel avanzaba hacia La Habana.  Esto es una apretada síntesis de una intensa historia.

Empezaría entonces una etapa mucho más difícil, que estremeció los cimientos de toda la sociedad.  A cuatro meses y medio del triunfo, en la propia Sierra Maestra y en el Puesto de Mando que utilizó Fidel en los últimos meses de la guerra, en cumplimiento del Programa del Moncada, se promulgó la primera Ley de Reforma Agraria, que enfrentó a la Revolución con los poderosos intereses económicos extranjeros y de la burguesía criolla, que financiaron y estimularon por espacio de varios años el accionar de bandas armadas, el asesinato de jóvenes alfabetizadores, adolescentes muchos de ellos; el sabotaje y el terrorismo en todo el país; la invasión por Playa Girón en abril de 1961, en vísperas de la cual se proclamó el carácter Socialista de la Revolución; la Crisis de los misiles, cuando ya Estados Unidos estaba preparando una invasión directa con sus tropas a Cuba, en Octubre de 1962 y las incesantes agresiones y crímenes contra nuestro pueblo durante décadas.

Han pasado los años, pero esta sigue siendo una revolución de jóvenes (Aplausos), como lo éramos el 26 de julio de 1953; los que combatieron y cayeron en las calles de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956. Jóvenes fueron en su inmensa mayoría quienes participaron en la lucha contra bandidos durante cinco años, desde 1960 hasta enero de 1965, aproximadamente, que en dos ocasiones, durante ese tiempo, llegaron a tener bandas activas de diferentes tamaños en todas las provincias del país, incluyendo el sur de la capital; jóvenes eran también los que derrotaron a los mercenarios en Playa Girón; los que se sumaron, incluso adolescentes, a la campaña de alfabetización, la mayoría estudiantes; los que se incorporaron masivamente a las Milicias, a las nacientes Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior; los cientos de miles de compatriotas que cumplieron misiones internacionalistas en otras tierras del mundo, el grueso de los mismos fue en Angola, como se refería uno de nuestros invitados; los que hoy prestan servicios de salud y educación —la mayoría también son jóvenes y además mujeres— en diferentes naciones; los científicos, intelectuales, artistas y deportistas que tantas glorias han cosechado; los que al llamado de la patria cumplen su servicio militar, entre ellos las muchachas que por propia voluntad se suman a esta tarea; los estudiantes de la enseñanza media; nuestros universitarios que protagonizaron con éxito el último censo de población y vivienda; los obreros y campesinos que generan en la producción y los servicios ingresos a la economía; nuestros maestros y profesores.

Esta seguirá siendo la Revolución Socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes proclamada por Fidel el 16 de abril de 1961, en el entierro de las víctimas de los bombardeos previos a la invasión de Playa Girón.  Esta, repito, porque se (lo) ha demostrado en 60 años, seguirá siendo una Revolución de los jóvenes (Aplausos).

Hoy más del 70% de los cubanos nació después del triunfo de la Revolución.  Podría decirse que convivimos en suelo patrio varias generaciones, cada una de ellas con historia y méritos propios, en correspondencia con el momento que les tocó vivir.

La  Generación Histórica va cediendo su lugar a los “pinos nuevos” con tranquilidad y serena confianza, basados en la preparación y capacidad demostradas de mantener en alto las banderas de la Revolución y el Socialismo, por las que entregaron sus vidas innumerables patriotas y revolucionarios, desde los indios y esclavos que se rebelaron contra la opresión hasta nuestros días.

Como ya se ha informado, está en marcha el proceso de transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades de dirección en la nación.

Para asegurar el éxito en este empeño jamás podrá descuidarse la importancia estratégica que tiene, como nos enseñó Fidel, preservar por encima de todo    —repito— ¡preservar por encima de todo! la unidad de todos los cubanos dignos (Aplausos).

 

 

 

Compañeras y compañeros:

La ocasión es propicia para rendir merecido homenaje a los caídos a lo largo de siglos de gesta redentora.

También a Fidel, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana (Aplausos), que con su inconmovible optimismo y junto al pueblo —capaz de resistir tantos sacrificios y verdadero protagonista de esta epopeya—, nos guió a la victoria y situó en el mapamundi a nuestra pequeña isla como un baluarte de la justicia social y el respeto a la dignidad humana.

Rindamos honor a la mujer cubana (Aplausos), madre, combatiente, compañera de sacrificios, alegrías y luchas (Aplausos); a las nuevas generaciones que continuarán defendiendo por siempre los ideales revolucionarios.

Enviamos desde este histórico lugar un abrazo fraternal a los valerosos luchadores antiterroristas (Aplausos) injustamente encarcelados hace 15 años en Estados Unidos, por cuyo regreso a la Patria seguiremos batallando sin descanso.

No puede faltar en esta hora el más sentido homenaje al invicto Comandante en Jefe de la Revolución Bolivariana de la hermana Venezuela, el querido compañero Hugo Chávez Frías, discípulo aventajado de los próceres de la independencia latinoamericana y caribeña (Aplausos). 

¡Gloria eterna a los mártires de la Patria! (Exclamaciones de:  “¡Gloria!”)

¡Viva la Revolución Socialista! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Hasta la Victoria siempre! (Exclamaciones de:  “¡Viva, viva!”)

 

 

26 de julio: Ya estamos en combate

26 de julio: Ya estamos en combate

"No hay más que un medio de vivir después de muerto: haber sido un hombre de todos los tiempos o un hombre de su tiempo." La frase martiana vuelve a todos en esta conmemoración del aniversario  60 del ataque a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

 Y cito a nuestro Apóstol porque fue el autor intelectual de aquella gesta protagonizada por jóvenes que no lo dejaron morir en el Año del Centenario de su natalicio. Jóvenes que han trascendido su tiempo, y que regresan a nosotros para advertirnos, una vez más, que su sangre generosa no fue derramada en vano. 

Hoy, lejos de discursos encendidos, de frases retóricas, sin apasionamientos ni multitudes enardecidas para recordar una efeméride, necesitamos, como también enseñó José Martí, reflexionar personalmente qué hacer para ser dignos de la estirpe que nos legaron Abel Santamaría, José Luis Tasende, Boris Luis Santa Coloma, Renato Guitart , Raúl Gómez García y tantos otros que hicieron eterna su juventud aquel año 1953, y lo dieron todo “para poner en la cima del Turquino la estrella solitaria”. 

Quienes asaltaron la madrugada del 26 de julio hace seis décadas, entregaron sus vidas por una Patria mejor, esa que hoy nos empeñamos en construir “con todos y para el bien de todos”. Sin doble moral, sin mentiras, defendiendo los valores que como cubanos nos han traído hasta aquí, haciendo cada cual lo que le corresponde hacer por su patria chica, que es el lugar donde se vive, se estudia, se trabaja…

 Una patria donde reine la solidaridad entre las personas, la educación, la honestidad, la pulcritud, la sinceridad y “ese sol del mundo moral” que hicieron y han hecho de esta isla el crisol de la virtud y de la libertad. 

 “Sólo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”, escribió Martí, y esa es la nación que hoy, en tiempos de cambios, necesitamos salvar, con todas nuestras fuerzas, por el honor y la memoria de quienes, aún muertos, “dan luz de aurora”. 

Criticar y criticarnos lo mal hecho,  estar siempre inconformes con la obra realizada, preservar la unidad de quienes desean, luchan  y se desvelan por una patria grande, ese será el mayor tributo a quienes se inmolaron por Cuba. 

“Se afirma un pueblo que honra a sus héroes”. No olvidemos la sentencia del más universal de los cubanos,   ahora, cuando los días finales de julio nos traen, más vivos que nunca, a quienes escucharon aquella noche de julio de 1953 los versos del poeta de la Generación del Centenario 

Ya estamos en combate......

En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica

En nombre del honor y del decoro que construyó su historia

Por la estrofa magnífica del himno

«Que morir por la patria es vivir»

 

 

Celebran en Encrucijada Día de la Rebeldía Nacional

Celebran en Encrucijada Día de la Rebeldía Nacional

El compromiso renovado con la historia y el empeño de dejar una patria mejor  a las nuevas generaciones de cubanos fueron ratificados en el acto central provincial por el aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

La conmemoración por la histórica efeméride  tuvo lugar en la plaza que lleva el nombre de Abel Santamaría, el segundo jefe del Movimiento y “el más generoso, querido e intrépido” de aquel grupo, como lo calificara Fidel.  

La actividad fue presidida por el Buró Provincial del Partido, encabezado por Julio Lima Corzo, su primer secretario en Villa Clara, Jorgelina Pestana, Presidenta del Gobierno, así como los máximos dirigentes políticos y gubernamentales de Encrucijada y del resto de los municipios villaclareños. En las palabras de resumen Lima Corzo resaltó el legado que dejaron los héroes y mártires protagonistas de aquella gesta y que no dejaron morir al Apóstol en el Año de su Centenario.

Los poemas Ya estamos en combate de Raúl Gómez García, y Conversación con  Abel de Carilda Oliver Labra abrieron el tributo, matizado por canciones, poesía y música patriótica.

La ocasión fue propicia además, para hacer un reconocimiento especial a empresas y organismos destacados en la etapa, entre ellos los equipos campeones de Fútbol y Béisbol, la sección sindical de arrendadores de Viviendas en Santa Clara   y el productor Vicente Quintana, de la Cooperativa de C réditos y servicios 26 de julio.

Asimismo, las máximas autoridades del Partido y del Gobierno en Villa Clara entregaron un reconocimiento al territorio sede de la celebración,  recibido por Isael  Rodríguez y Eduardo Monteagudo, primer secretario del Partido y presidente del Gobierno en Encrucijada.

De manera especial, Juan Alberto Machado, al frente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en la provincia, recibió un reconocimiento del pueblo a esa organización por su legado y fidelidad a la Revolución.

En sus palabras centrales, Julio Lima Corzo señaló que a pocas horas del Día de la Rebeldía Nacional, más que resultados e indicadores, es preciso valorar qué falta por hacer, y cómo responder ante las insatisfacciones que aún tiene el  pueblo y trabajar por erradicar los vicios que aún lastran nuestra sociedad como el delito, las ilegalidades y la corrupción.

Lima Corzo convocó a los villaclareños a meditar y discutir profundamente el llamado del presidente cubano Raúl Castro Ruz, en la reciente sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en aras de rescatar los valores, en el combate contra el delito y las indisciplinas sociales.

En ese sentido señaló tres elementos vitales para sumar al pueblo a esta batalla, que no puede ser una campaña, insistió, sino parte de nuestro actuar cotidiano.

Se refirió a la importancia del ejemplo de los dirigentes a todos los niveles, al apego a la ley en la entidades estatales; al conocimiento y aplicación de las normas, disposiciones o reglamentos, para cumplir y hacer cumplir lo que está establecido,  para enfrentar de modo enérgico fenómenos negativos en la sociedad.

Desde horas tempranas el pueblo se concentró en este municipio lleno de historia, un digno escenario para recordar a los sagüeros Roberto Mederos Rodríguez y Elpidio Sosa González, así como al caibarienense Pablo Agüero Guedes y a Osvaldo Socarrás Martínez, único santaclareño en la gesta del Moncada.

Finalmente Julio Lima felicitó a Encrucijada, una muestra de lo que puede hacerse aún con pocos recursos cuando existen unidad y deseos de hacer, en el empeño de perfeccionar nuestro socialismo

Ante la memoria de Abel Santamaría, Lima Corzo concluyó sus palabras centrales, visiblemente emocionado: “Abel, tus ojos serán la luz que nos guíen en esta batalla, y nos conduzcan a la victoria”.

La cultura también rindió homenaje al Moncada en Encrucijada, donde los hijos de la tierra natal de Jesús Menéndez Larrondo, y de los hermanos Abel y Haydée Santamaría disfrutaron de un concierto-homenaje frente a la casa de Abel, hoy convertida en museo.

 

Encrucijada: un 26 por la historia

Encrucijada: un 26 por la historia

 

Encrucijada amanece este 24 de julio con energías renovadas y el calor de un pueblo que no olvida su historia, y la semilla que fructificó, y echó raíces, árboles y frutos. 

Para celebrar el Día de la Rebeldía Nacional en el centro de Cuba, la tierra de los moncadistas Abel y Haydee Santamaría Cuadrado, y del líder sindical Jesús Menéndez, se yergue con banderas entrelazadas y el compromiso de un pueblo de ser fiel al pasado, para mirar el presente y construir el futuro. Y no podía ser otro el sitio escogido para la conmemoración.

Cuentan que el nombre de Encrucijada lo lleva el municipio villaclareño por una situación muy particular. Revisando sus orígenes,  encontramos datos de interés. Fundado en el Siglo XIX, entre 1850-1860 por familias procedentes de Remedios, Sagua la Grande, Playa de San Juan y Estero de Granadillo, se consolida el asentamiento humano  en un lugar conocido por “Cuatro Caminos”, donde existía una encrucijada de caminos reales, de la cual toma su nombre.

La candidez de sus hijos e hijas, la humildad y sencillez de un pueblo laborioso, al que le corre el azúcar por las venas, han hecho de ese territorio un lugar especial donde siempre habrá que acudir para reconocer la valía de quienes dejaron una senda  que habrá que continuar.

Cuentan de esta tierra de hombres y mujeres grandes, páginas de bravía de sublevaciones esclavas, la decisión de muchos pobladores de unirse al Ejército mambí, donde brillaron personas como el General José Luis Robau, y el alzamiento en armas contra la dictadura de Machado y otros gobiernos que en la República mediatizada, sumieron este país en la miseria. Allí está el testimonio de muchos encrucijadenses que se sumaron al carro de la revolución triunfante de 1959.

Nicolás Monzón Domínguez, Ruperto González , Rafael Aro, Emilio Córdova, Miguel Diosdado Pérez, Remigio Santamaría, tío de Abel y Haydee,  son, entre tantos, nombres que sellaron la historia del municipio en la lucha por la plena independencia.

Hoy Encrucijada se enorgullece de ese pasado. Y también de su cultura, de sus parrandas y de las novelas de Carlos Loveira, o de los cuentos de Onelio Jorge Cardoso.

Por todo ese legado, se reunirán cientos de encrucijadenses en la plaza que lleva el nombre de Abel, para cantar a la patria y decir a los héroes y mártires del Moncada y de otras epopeyas gloriosas de este país, que  la sangre generosa no fue derramada en vano, para decir en el aniversario 160 del natalicio de nuestro Héroe Nacional José Martí que su pueblo es fiel a sus recuerdos. para decir que seguiremos, con la inconformidad de los tiempos que corren, que los que cayeron por esta libertad no están ni olvidados ni muertos.

Allí, en la plaza encrucijadense, en tantos rostros anónimos,estarán otra vez los rostros de Abel y Haydee, de Elpidio Sosa, de Pablo Agüero Guedes y de tantos y tantos otros, que entregaron su vida por un país mejor.

A seis décadas del Moncada, Encrucijada reverdece, con los sueños de un mundo mejor y con la certeza de que en el corazón de Cuba, hay hijos e hijas de una patria , que seguirá creciendo, cada día. 

 

Rinde tributo al Che en Santa Clara el Héroe René González

Rinde tributo al Che en Santa Clara el Héroe René González

 

 

El Héroe de la República de Cuba, René González, rindió tributo al Che Guevara en Santa Clara, en el Complejo Escultórico que perpetúa la memoria del Guerrillero Heroico y su Destacamento de Refuerzo.

El luchador antiterrorista, visiblemente emocionado, llegó al histórico lugar acompañado de su esposa Olga Salanueva, sus hijas Irmita e Ivette y su nieto Ignacio René, y fue recibido por Yudi Rodríguez Hernández, miembro del Comité Central y de su Buró Provincial; Jorgelina Pestana Mederos,  Presidenta del Gobierno en el territorio, así como otros dirigentes del Partido y  de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Luego de recibir una amplia explicación de las características del Complejo Escultórico y de conocer sobre los compromisos eternos que se establecen en ese lugar sagrado, René participó en la ceremonia oficial del cambio de flores a los compañeros que entregaron su vida en la guerrilla boliviana, en aras de alcanzar el sueño de la independencia latinoamericana.

Ante el nicho del Che, hombre paradigma del siglo 21, René expresó conmovedoras palabras: “Hace 46 años están tratando de matarte. Viví en el centro en que todos esos infructuosos intentos se han concebido, se han invertido recursos en comprar conciencias, pervertir intelectuales, prostituir escritores, y no han podido. Nadie recordará el nombre de tus asesinos, pero mientras exista un pueblo como este  del que venimos yo y mis cuatro hermanos, estarás vivo siempre entre nosotros. ¡Hasta la victoria siempre!”

En diálogo con la prensa, René  explicó la significación del legado del Comandante Ernesto Guevara para las personas de bien del mundo, y de manera particular para las cubanas y cubanos de su generación:

“Los de mi generación crecimos con él. Yo tuve la suerte de estrechar sus manos cuando tenía ocho años, son momentos Rinde tributo al Che en Santa Clara el Héroe René Gonzálezque no se olvidan en la vida de un niño y me marcó mucho. Recuerdo que mi madre nos llamó a mi hermano y  a mí a la casa, estábamos jugando en la calle, para decirnos con lágrimas en los ojos que probablemente el Che había muerto, que Fidel iba a hablar esa noche. Yo estaba becado, recuerdo que llegué a la escuela, nos pusimos frente al televisor y escuchamos las palabras de Fidel,   ratificando el doloroso hecho, y recuerdo la foto del Che en primera plana y se me salieron las lágrimas. Para mí, regresar aquí después de tantos años, y conocer del proceso de su regreso desde allá es como un cierre de ciclo, y vengo a depositar el mismo compromiso que él colocó en mí cuando me estrechó las manos”.

MIRAR LA VERDAD SIN ENGAÑOS

En la cárcel, René escribió una carta al Che, “Y me traje tu apretón de manos”. A una pregunta de esta CMHW sobre el tema y la referida misiva consideró: “Yo creo que lo que el Che legó se renueva cada día y lo seguimos precisando. Estamos en una etapa decisiva de nuestra historia en la que tenemos que apelar a su capacidad para mirar al fondo de las cosas, para la autocrítica, para evitar formalismos, acudir a su afán de examinarlo todo, de dudar de las cosas, preguntar si no podemos hacerlo todo mejor, de si lo que estamos diciendo es realmente lo que sucede en la cotidianidad , o sea, que necesitamos de esa capacidad de mirar la verdad sin engaños, para poder transformarla, que tenía el Che”, puntualizó.

A la interrogante: ¿Cuántos puntos de contacto en la Cuba de hoy y la que despidieron hace quince años?, el Héroe consideró: “La principal similitud continúa siendo el pueblo cubano, solidario, familiar, que a pesar de todo mantiene una cualidad humana que debemos en gran parte al hecho de haber hecho una Revolución, de habernos educado de otra forma, y ese punto de contacto es la esencia de las esperanzas de que podremos construir la sociedad que nos merecemos. Hay puntos de divergencias. Esta es una sociedad más diversa, hay que aprender a asimilarla, tenemos que aprender de todo lo que ha pasado en la construcción del socialismo en el mundo para poder entenderlo, porque el socialismo no lo vamos a construir solo los comunistas y los revolucionarios, tenemos que llamar a todo el mundo, dar lugar a todos los cubanos que trabajen y quieran trabajar y construir una sociedad que nos permita sacar lo mejor de cada uno de Rinde tributo al Che en Santa Clara el Héroe René Gonzálezellos”.

NO PODEMOS OLVIDAR

René González se interesó, además, por los agentes santaclareños Félix (ya fallecido) y Berta, quienes también neutralizaron actos terroristas. A propósito reflexionó sobre las personas anónimas que han cumplido la sagrada misión de evitar la muerte en acciones perpetradas contra nuestra isla a lo largo de más de medio siglo.

“En la vida hay cosas que se van del control de uno y lo sitúan a uno en un lugar determinado, como ha sucedido con los Cinco. Nosotros hemos merecido en vida un reconocimiento que ni siquiera recibieron  tantos compañeros que están en este Memorial. Tuvieron que morir para obtener tantos reconocimientos. Así es la historia”.

Más adelante expresó. “Muchos compañeros anónimos han trabajado para evitar crímenes contra Cuba fraguados desde las entrañas del Imperio. Me he encontrado con muchos compañeros que continúan trabajando, aquí hay un compañero que estuvo con el Che en África, en Cuba hay muchos héroes, personas que merecen muchos reconocimientos. En el corazón nuestro no podemos olvidar que  esos compañeros son tan héroes como lo podemos ser nosotros”.

EL PRIMER PENSAMIENTO DE RENÉ

En el diálogo, René González hizo referencia a los momentos más duros en la prisión, así como a los que continúan igualmente difíciles aún en libertad. El primer pensamiento fue para sus hermanos de lucha Gerardo, Ramón, Tony y Fernando.

 “Lo que sigue siendo difícil es que mis cuatro hermanos están presos, es un crimen cada día que están en prisión. Bajo ningún concepto humano personas como ellos deberían estar encarcelados, es solo el odio que se cierne sobre ellos el que hace que estén en prisión; es la impunidad de quienes son capaces de verter ese odio. En la cárcel se producen muchos momentos difíciles, lo más duro fueron los primeros tiempos, el arresto, los maltratos, la separación del exterior, de la familia, y al final se impone la moral, la fuerza y creo que uno logra salir de la cárcel mejor que como entró, que es en definitiva la medida de la victoria en esta trinchera.”

René también compartió este lunes con universitarios villaclareños durante un encuentro con jóvenes de la FEU y tiene anunciada su participación en la Peña “La casa como un árbol”, en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.  Se prevé además, su presencia en el juego de play off de la Serie Nacional de béisbol entre Matanzas y Villa Clara, en el Estado Augusto César Sandino.

 

Fotos: Víctor Valdés, de CMHW

 

René González en la Peña cultural La Casa como un Árbol

René González en la Peña cultural La Casa como un Árbol

 

“Buenas tardes, mi nombre es René y vine a ver el juego de pelota a Villa Clara”. Así, de esa manera jocosa, criolla y muy cubana, inició René González su diálogo con los participantes en la Peña Cultural “La casa como un árbol”, en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en nuestro territorio, y que en esta ocasión estuvo dedicada de manera especial al luchador antiterrorista, quien visitó nuestra provincia acompañado de sus familiares.

A pesar de la fuerte lluvia, y en un ambiente familiar, cargado de sentimientos, artistas villaclareños como Vionaika Martínez, el trío Trovarroco y Juan Campos, y su conductor e inspirador, Elliot Porta, entre otros, regalaron su arte, y agradecieron con palabras entrecortadas la presencia de René. El Dulce abismo, Longina, El Mayor y Yesterday fueron algunos de los números que se escucharon en esta tarde donde la palabra más recurrente fue amor.

Iris Menéndez, delegada del ICAP en Villa Clara, explicó a René las características de la peña, que de manera habitual se realiza cada día 5 a las 5 de la tarde, a favor de la libertad de los héroes cubanos.

De igual manera, representantes de organizaciones de masas, de universidades del territorio, grupos de solidaridad de jóvenes de otras nacionalidades que estudian en el centro de la isla, expresaron el sentir por ese momento singular y reseñaron todas las acciones que se despliegan como parte de la campaña mundial para romper el muro de silencio en torno al caso. Como elementos significativos jóvenes argentinos y angolanos agradecieron este encuentro y reafirmaron su voluntad de continuar la causa, mientras que alumnos nicaragüenses entregaron a René un sello simbólico como miembro de la Juventud sandinista.

Periodistas como Norelys Morales, bloguera y autora del blog Islamia, y Arturo Chang, moderador del foro de Vanguardia en Internet, significaron cómo desde los medios se han buscado resortes para llevar la verdad al mundo, aunque todavía es preciso hacer más para lograr, con la exposición de verdades y argumentos, el regreso de Gerardo, Fernando, Antonio y Ramón, precisaron.

Hasta el acogedor sitio llegaron personas del pueblo, villaclareños que sostienen correspondencia con los héroes, integrantes de Comités de apoyo a la causa en localidades de la provincia, artistas de la plástica, fotógrafos, artesanas, quienes dejaron presentes a René como recuerdos de esta cita especial, donde no faltaron las imágenes de José Martí y de anteriores encuentros de “La casa como un árbol”. De igual manera se le obsequió la Multimedia Cinco versus terrorismo, realizada por el Grupo Provincial que encauza esta batalla y que ha sido presentada en las Ferias Internacionales del Libro.

Una vez más René se refirió al orgullo por estar en la ciudad del Che, y resaltó que “con estos símbolos uno se da cuenta cuan lejos puede llegar una persona en una moto porque el Che anda todavía recorriendo nuestro continente”.

Explicó particularidades del proceso, y se refirió a las violaciones que se han cometido con el caso y los elementos jurídicos, como la solicitud de Habeas Corpus para realizar un proceso justo, principalmente en el caso de Gerardo Hernández, condenado a dos cadenas perpetuas más quince años de privación de libertad. Recordó como un grupo de periodistas fueron pagados en Miami para que hicieran propaganda contra los cinco, y la presión que ejercieron sobre el jurado, un asunto que ha sido demostrado con evidencias.

“La variante más importante es la la batalla política, reclamar al Señor Presidente Barack  Obama que firme el indulto de los cinco, potestad de un presidente norteamericano.  Obama pudiera hacerlo en estos momentos sin un gran costo político”, argumentó René.

Y subrayó: “Hay que insistir en la sociedad norteamericana, hay que hacer presión, no podemos dejar de hablar del tema. Artistas y profesionales que viajen, los que tengan familiares en Miami, cualquiera que tenga contacto con la sociedad norteamericana deben hacer llegar las verdades del caso y poner fin a la injusticia. Es urgente que se haga, porque cada día que esos compañeros pasan en prisión es un crimen contra ellos y contra Cuba”, concluyó.

Foto: Manuel de Feria