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Playa Girón: bautizo de fuego de los artilleros

Playa Girón: bautizo de fuego de los artilleros

Playa Girón fue el bautizo de fuego de la naciente artillería revolucionaria cubana que, junto a otras fuerzas integradas por el pueblo, contribuyó a aniquilar a los agresores en sólo 72 horas. El capitán Daimar León Hernández tiene hoy 29 años, y siente mucho orgullo de una tradición nacida en el fragor del combate.

Para él, ser artillero es compromiso, porque, asegura, “es un ejemplo que jóvenes menores que yo fueron capaces de dar su vida por una revolución naciente. Para mí es un incentivo leer esas anécdotas, saber que ellos nos antecedieron y que nos corresponde hoy continuar esa senda. Los artilleros cubanos tenemos esos paradigmas que nos indican cuál es el camino: no dar tregua al enemigo que pretenda conquistar el cielo de la Patria. Esos mismos conceptos se los transmito a mi niño, que es pequeño, porque sé que pasarán 50, 100, 200 años, y las nuevas generaciones de cubanos tendrán sus Girones, y sabrán colocarse a la altura de su época”.

En 1960, Fidel había convocado a jóvenes cubanos a prepararse en las armas antiaéreas que llegaban entonces del Campo Socialista. Y la respuesta no se hizo esperar. Miles de muchachos dieron el paso al frente, para defender un país que estaba en peligro.

El 15 de abril de 1961 fueron atacados sorpresivamente tres aeropuertos cubanos por ocho aviones caza-bombarderos B-26, procedentes de Puerto Cabezas, República de Nicaragua, pintados con las propias insignias de nuestra fuerza aérea con el objetivo de confundir mientras intentaban destruir en tierra la pequeña y maltrecha aviación de combate. Era el preámbulo de la invasión.

El mayor Jorge Luis Céspedes Masón tiene más de 30 años como artillero. Para él, la historia se renueva cada día.

“Tengo una tradición de familiares combatientes. Mi abuelo era integrante del Ejército Rebelde en el Segundo Frente Oriental Frank País- asegura con orgullo- Es una historia que renace cada mañana, porque somos fieles a un pasado que nos permite saber hacia dónde vamos. Por eso digo que jamás podremos olvidar a esos adolescentes, que, apenas con un mínimo de preparación, tuvieron el valor y la dignidad de defender la soberanía de esta tierra”.

En la antesala de la invasión los aviones enemigos causaron siete muertos y 53 heridos, en su mayoría de la población civil. Dos aparatos enemigos fueron averiados por el fuego antiaéreo y uno se precipitó al mar. Los bisoños artilleros arremetieron contra los aviones mercenarios.

Uno de esos jóvenes combatientes, Eduardo García Delgado, antes de morir grabó con su sangre en una pared para la posteridad el nombre de Fidel.

Es una estirpe de héroes que dejó una semilla que creció y fructificó en hombres como el Teniente Coronel Jesús Peña Medina, quien enfatiza que hoy el deber es inculcar esa tradición a quienes llegan a esta arma, imprescindible en la guerra.

“Los jóvenes son los continuadores, nuestro relevo, a ellos les hemos enseñado cuán importante es la disciplina y el dominio de la técnica, para ser buenos artilleros”, apunta el oficial, quien acumula décadas junto a los cañones.

Hoy, cuando se vuelve la vista atrás, hay un orgullo de pertenecer a un arma que decide la victoria, como lo aseguró la capitana Ania Alonso González, quien se siente orgullosa de pertenecer a una unidad donde cada día se reafirma la voluntad de defender los cielos cubanos.

“Como mujer, cuando realizo el trabajo político en la tropa, comparto la historia que enaltece a nuestros combatientes cada día”, dice, muy emocionada.

Por todo ese legado, el Teniente Coronel Lázaro Bolaños Rodríguez asevera que si volviera a nacer, volvería a ser artillero, porque “la artillería es la Diosa de la Guerra, asegura el combate, y porque cuando se siente el olor a pólvora y se sabe que se defiende una causa justa y la tranquilidad y felicidad del pueblo, hay un regocijo inmenso porque se cumple una misión honrosa”.

Y así se entrelazan juventud, tradición, sentimientos encontrados a cincuenta años de una gesta que forjó a los artilleros en el fragor del combate, en una página de la historia que graduó de héroes a bisoños combatientes que con los cuatro bocas, defendieron el azul del cielo patrio aquel abril de 1961.

Sembrando una semilla

Sembrando una semilla

Merielis de la Fe, Yudemis Carvajal y Elizabeth González aún tienen en el rostro las huellas de la infancia cercana. Seguramente conservan, entre sus más lindos recuerdos, la primera muñeca que llevaron en sus brazos, el primer juego de yaquis, o la cocinita improvisada que hicieron en el patio de su casa, para preparar “las primeras comiditas imaginarias” a sus juguetes o a sus amiguitas.

Quizás para conservar esa ingenuidad y hermosas nostalgias de los años iniciales de la vida, estas jóvenes decidieron a temprana edad, formarse como educadoras de Círculos infantiles. Hoy estudian en la Escuela Pedagógica Manuel Ascunce Domenech, de Santa Clara, y saben que esa profesión les garantizará mantener la ternura que las acompañará para siempre.

“Me gusta trabajar con los  niños, es una gran responsabilidad, una edad muy difícil, y creo que es fabuloso pensar que uno puede darle a ellos todo lo que necesitan, es decir, el amor, la ternura, ayudar a formarlos como buenas personas. Por eso quise ser educadora, y creo que ha sido la mejor elección de mi vida”, dice Meirelis, muy emocionada.

Yudemis sueña con el día en que se vea rodeada de Nenés Traviesas  y Principitos que la tomen de la mano, y le pidan un juguete, o que le den un beso.

Asegura que así aprenderá más de la vida y de las cosas más hermosas que puede atrapar de ella.

“Mi familia ha influido en mí, desde que era pequeñita sentía una gran atracción por enseñar. Y es que cuando tú enseñas, también recibes mucho, porque aprendes de los demás, las niñas y los niños también te transmiten valores, te demuestran la importancia de frases como Te quiero, te necesito, porque te hacen crecer. Para mí ser educadora es la más hermosa de las profesiones, quizás un día esos pequeñines decidan ser también maestros, o ingenieros, agricultores, médicos, técnicos, obreros…son los hombres y las mujeres del futuro. Por eso, tenemos en nuestras manos el mañana y eso implica mucho amor”, afirma esta muchacha  muy segura de sus convicciones.

Entretanto, Elizabeth, como sus amigas, sabe que la misión no es fácil, pero, definitivamente, apuesta por el futuro.

“Vengo de una familia de maestros, y creo que el magisterio me corre por las venas. Sé que es un reto, un desafío, porque formar a un futuro constructor, un revolucionario, es una responsabilidad  tremenda. Por eso, cuando cierro los ojos y pienso en el futuro, me veo caminando por las calles, y las personas diciéndome: Usted fue mi “seño”. Por eso digo que estoy sembrando una semillita que germinará y echará raíces y frutos. De eso estoy convencida”.

Hoy estas jóvenes andan por la vida con los sueños de hacer florecer  el mañana en los Círculos Infantiles, esas instituciones que nacieron hace 50 años con la certeza de que allí siempre estarán sembrando una semilla.

S.O.S: terrorista anda suelto

S.O.S: terrorista anda suelto

¿Puede usted ser un terrorista y andar libre en Estados Unidos?

La pregunta debería situarse en todas las páginas de Internet y las redes sociales.

De seguro, las personas del mundo que están bien informadas, responderían afirmativamente que sí, que en Estados Unidos se puede ser un asesino, colocar bombas en hoteles de otros países, y matar turistas por “estar en el lugar y el momento equivocados”, hacer planes para asesinar civiles que viajan hacia su país en una aerolínea que nada tiene que ver con la política, e incluso planificar asesinatos a Presidentes.

Sí, en Estados Unidos se puede estar libre e impune, aún cuando se ha sido un criminal de marca mayor que organiza un plan para matar a miles de personas en una isla porque profesan una ideología revolucionaria.

En Estados Unidos se puede ser un torturador, y haber ocasionado la muerte y la desaparición de combatientes latinoamericanos.

Se puede ser todo eso, y ser acusado por otras naciones, y ser absuelto por un Tribunal integrado por once personas, paradójicamente en su mayoría de origen hispano.

No hablo de algo absurdo.

Luis Posada Carriles, uno de los más connotados terroristas de este continente, fue declarado No culpable, luego de tres meses de una farsa de juicio en El Paso, Texas, donde no se le juzgó por  terrorista, sino por perjurio, fraude y obstrucción de procedimiento, o para que se entienda mejor: Posada Carriles fue juzgado por mentiroso, y según la justicia norteamericana, por ese cargo, también el “pobre anciano” de 83 años, es inocente.

Quienes seguimos durante este tiempo los artículos del abogado José Pertierra, quien representa a Venezuela en la solicitud de extradición de Posada, sabíamos que todo era pura representación teatral.

Las lágrimas de los abogados por su defendido, las acusaciones a Cuba, como “representación del mal” sobre esta tierra, la desaparición de pruebas, testimonios y evidencias contundentes que fueron entregadas por el gobierno cubano, la posición de la jueza Kathleen Cardone, la insistencia en desacreditar a los testimoniantes…

La manipulación, el dinero que corre de mano en mano, la certeza de que Posada le sabe mucho a Estados Unidos y a la CIA, todo ello nos confirmaba un tufillo de deshonestidad, de  impunidad para una persona que ha confesado a la prensa una y otra vez que es autor intelectual de actos terroristas. Es otra mancha para la justicia del país que se autodenomina líder de la lucha contra el terrorismo internacional.

Posada, el asesino, puede “dormir como un bebé”. Mientras,  los familiares de los muertos por su culpa,  siguen llorando, y muchos ojos insomnes en el mundo seguirán despiertos, para evitar la muerte y la deshonra.

Justicia made in USA: Absuelven a Posada Carriles de todos los cargos

Justicia made in USA: Absuelven a Posada Carriles de todos los cargos

En la tarde del 8 de abril de 2011 culminó la farsa que se iniciara ya hace 13 semanas en El Paso, Texas, con la absolución del terrorista Luis Posada Carriles de todos los cargos que se le imputaron en el juicio migratorio en su contra.

Para todos aquellos que han seguido la tenebrosa trayectoria del terrorista y sus vínculos con sucesivos gobiernos norteamericanos, el FBI y la CIA, en su guerra sucia contra Cuba, se trata de una demostración adicional del apoyo y amparo que históricamente le han brindado las autoridades norteamericanas.

Desde que Posada Carriles desembarcó en La Florida adonde viajó desde Islas Mujeres, en México, a bordo de la embarcación “Santrina”, como oportunamente denunció el Comandante en Jefe Fidel Castro, ha seguido estando, como lo estuvo siempre, bajo la tutela y protección del gobierno de los Estados Unidos.

Su juicio por haber mentido en un proceso migratorio y no por terrorista, es un insulto al pueblo de Cuba y a las familias enlutadas por las acciones de Posada.

La desvergüenza ocurrida en El Paso es totalmente contradictoria con la  política antiterrorista que dice profesar el gobierno de los Estados Unidos y que ha provocado, incluso, intervenciones militares en otras naciones y costado miles de vidas.

El gobierno de los Estados Unidos conoce bien la participación de Posada Carriles en la voladura de la aeronave de Cubana de Aviación sobre Barbados en 1976, la campaña de bombas contra instalaciones turísticas cubanas en 1997, y sus planes para atentar contra la vida de nuestro Comandante en Jefe, en Panamá, en el año 2000, por lo que fue, incluso, condenado en dicho país.

El gobierno de Washington tiene en sus manos todas las pruebas de los crímenes de Posada, muchas de las cuales fueron presentadas en el juicio de El Paso.

Habrá que ver si es capaz ahora de entablar un nuevo proceso contra Posada Carriles por terrorismo, o de proceder a su extradición a Venezuela, como le fuera solicitado hace ya más de cinco años  por ese país, y a lo que está obligado jurídicamente por los convenios internacionales de que es parte y por la resolución 1373 (2001) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que propio Gobierno de Estados Unidos promovió.

Lo más paradójico es que, mientras se exonera a Posada Carriles, cinco luchadores antiterroristas cubanos permanecen injustamente en cárceles norteamericanas por buscar información sobre las acciones de los terroristas de origen cubano que, como Posada Carriles, se pasean libre e impunemente por las calles de Miami.

Cuba reitera que el gobierno de los Estados Unidos es el responsable principal de este desenlace y lo emplaza a que asuma sus obligaciones en la lucha contra el terrorismo, sin hipocresías ni dobles raseros.

La Habana, 9 de abril de 2011

El juicio a Posada Carriles es una farsa

 El presidente de la Asamblea Nacional de Cuba dijo que el juicio a Luis Posada Carriles fue una farsa y criticó a la jueza Kathleeen Cardone por no haber dejado al jurado escuchar pruebas de la culpabilidad del acusado.

Ricardo Alarcón dijo el sábado en comunicación telefónica con la AP que “acabó la farsa torpe y vergonzosa” que era el juicio del cubano Posada Carriles en El Paso, Estados Unidos.

Explicó que el jurado de Texas no tuvo conocimiento de todos los elementos. El viernes el terrorista fue declarado inocente de los 11 cargos de perjurio, obstrucción de la justicia y fraude migratorio presentados en su contra.

El “jurado hay cosas que no las puede conocer, el jurado no se enteró de que Posada Carriles es prófugo de la justicia… sobre todo cuando la jueza prohibe que se lo diga”, afirmó Alarcón.

El jurado necesitó sólo tres horas para deliberar tras 13 semanas de testimonios, la mayoría de las veces presentados con retrasos.

Alarcón afirmó que “el gobierno de Estados Unidos estuvo usando todos los trucos para evitar que Posada Carriles sea juzgado como terrorista, quería presentar a un viejito como un mentiroso pero el gobierno de Estados Unidos es tan mentiroso como él porque (Posada Carriles) es un asesino buscado desde hace varias décadas”.

En una entrevista con el New York Times, Posada Carriles dijo en 1998 que había planeado los ataques dinamiteros en Cuba en 1997, que dejaron un muerto y 12 heridos. Posteriormente se retractó.

También es acusado por Venezuela de ser el responsable del ataque con bomba a un avión de pasajeros cubano en 1976 que dejó 73 muertos.

El terrorista se filtró en Estados Unidos en el 2005 y fue acusado de mentir durante las audiencias de inmigración en El Paso acerca de cómo entró al país.

Alarcón no consideró que el desenlace del juicio a Posada Carriles afecte la apelación del contratista estadounidense Alan Gross, de 61 años y condenado recientemente a 15 años de prisión en Cuba por realizar “actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado”.

“Son cosas distintas, son cosas separadas… no le acusamos (a Gross) de mentiroso sino de haber violado las leyes de Cuba y de haber sido parte de un operativo permanente de Washington contra nuestro país”.

(Con información de AP)

Tomado de Cubadebate


Vilma, por siempre

Vilma, por siempre

Vilma estará en cada batalla, en cada victoria, en la sonrisa infantil, en cada joven que construye ahora mismo el futuro. Con esa convicción, mujeres y hombres de todas las edades se reunieron en el Salón Eco de la ciudad de Santa Clara, para celebrar el cumpleaños 81 de quien es, para siempre, la eterna Presidenta de la FMC.

 

Fundadoras de la organización, de los Círculos Infantiles que ella contribuyó a crear hace 50 años, las campesinas que fueron a estudiar y se convirtieron en las Anitas, educadoras y educadores, pioneras, pioneros, muchachas que siguen el legado, todas celebraron el natalicio de la combatiente clandestina, la guerrillera, la constructora de la sociedad nueva, la mujer de la sonrisa dulce.

Allí estaban, entre tantas féminas-historia, Zoraida Lugo Oramas y Francisca Melba Gómez Martínez.

Para ellas, la sonrisa de Vilma nos acompañará siempre.

“Vilma era sencilla, honesta, noble, conversaba con nosotras, se preocupaba por todo, por prepararnos, porque escaláramos en la sociedad. Somos hijas de Vilma, se puede decir así, porque ella nos hizo nacer a una vida diferente. Nos dio prestigio a las cubanas, nos hizo ganar reconocimiento en el mundo entero”, afirma Zoraida.

Francisca Melba la recuerda como la mujer más dulce que jamás haya conocido jamás.

“Cuando fundamos la Federación e íbamos a las reuniones y encuentros con ella, se preocupaba por todas, sabía de dónde éramos, cómo estaban nuestras familias. Fue muy unida a nosotras,   jamás la vimos como la Presidenta que nos miraba por encima de los hombros. En eso radicaba su mayor virtud: la sencillez, el amor. Vilma sembró una semillita que prendió en nosotras y ha fructificado”.

Semilla que germinó en todas las cubanas, que hoy caminan más seguras de su futuro, gracias a la FMC.

Por eso en el encuentro se habló de ese ayer glorioso, y se habló también del presente y del futuro. El mayor regalo, quizás, fue disfrutar de danzas y ballet, escuchar canciones, poemas, canciones, en voces de jóvenes y niñas y niños de los círculos infantiles, quienes quisieron también dejar constancia de su amor.

“Yo soy un niño feliz, aunque sea así de chiquitico”, dijo un pequeño repentista de tres años de edad.

Vilma, por siempre Vilma, como tú yo quiero ser para luchar por mi patria y serle fiel a Fidel;  cantaba una niña muy segura del compromiso que entrañaba su verso.

Todas las mujeres te aman, por eso yo te tengo aquí, guardada en el corazón, recitaba otra pequeña, mientras las lágrimas, las risas, y los abrazos entre muchas generaciones daban la certeza de que Vilma, la del llano, la de la Sierra, la de una isla en Revolución, nos acompaña hoy en este cumpleaños, que semeja un canto al futuro.

Tal y como me afirmó, Francisca muy emocionada: “el amor nace, se reproduce y sigue creciendo, para hacerse eterno. Eso es lo que ha sucedido con nuestra querida Vilma Espín”. 

En Villa Clara, Jornada Internacional Cinco por los cinco

En Villa Clara, Jornada Internacional Cinco por los cinco

Múltiples iniciativas desplegaron los villaclareños en respaldo a la Jornada Internacional Cinco por los cinco, que cada mes moviliza a la opinión pública mundial en reclamo de la libertad de los antiterroristas cubanos, presos injustamente en cárceles norteamericanas.

En la Escuela Pedagógica “Manuel Ascunce Domenech”, de Santa Clara, estudiantes de Artes Plásticas inauguraron una exposición con más de quince obras que incluyen instalaciones, dibujos y pinturas, además de trabajos con papier marchié, que recogen su sentir a favor de la justa causa.

Palomas de la paz, el rostro de José Martí vinculado a los héroes, girasoles, las imágenes de un huracán con palmas reales que resisten firmemente como símbolo de la dignidad nacional, son algunas de las imágenes que se aprecian en la galería de ese centro estudiantil.

“Es nuestro grano de arena para que el mundo conozca que los que vivimos en esta isla no descansaremos hasta que se haga justicia. Por eso nuestros estudiantes se han unido a la iniciativa de hacer obras dedicadas a Gerardo, René, Ramón, Fernando y Antonio”, dijo el profesor Aniesky Pérez, uno de los promotores del Proyecto.

De igual manera, las universidades del territorio abrieron salas interactivas, donde estudiantes cubanos y de otras nacionalidades enviaron correos al Presidente norteamericano Barack Obama, para que libere a los luchadores cubanos, y puedan regresar a su Patria.

Inauguran en Villa Clara Centro de Protección para niños, niñas y adolescentes

El acto fue presidido por la Señora Dianna Melrose, Embajadora del Reino Unido e Irlanda del Norte en Cuba y el Señor José Juan Ortiz Bru, representante de la UNICEF en la isla. El Centro de Protección para niños, niñas y adolescentes fue inaugurado este martes en la ciudad de Santa Clara, con lo cual se convierte en la tercera institución de este tipo en el país con similares características, luego de La Habana y Santiago de Cuba. El acto fue presidido por la Señora Dianna Melrose, Embajadora del Reino Unido e Irlanda del Norte en Cuba y el Señor José Juan Ortiz Bru, representante de la UNICEF en la isla.

Ambos resaltaron la encomiable labor de nuestro país y su sistema político para garantizar el desarrollo pleno de la infancia y la adolescencia. En ese sentido, nace este centro, el cual garantiza la protección legal de los infantes que han sido víctimas de maltratos, abusos sexuales, o cualquier otro delito, y garantizarle  todos sus derechos en el proceso de recogida de sus testimonios.

El acto fue presidido por la Señora Dianna Melrose, Embajadora del Reino Unido e Irlanda del Norte en Cuba y el Señor José Juan Ortiz Bru, representante de la UNICEF en la isla. “Aqui hay organizaciones de masas con un arduo trabajo en este empeño, hay resultados notorios en la educación y la salud, y un sentimiento de proteger a la infancia, inspirado también por quien fuera Presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, Vilma Espín. Lo mejor es que ustedes demuestran cómo proteger a la infancia y sabemos que este centro va a lograr el éxito,  nos sentimos orgullosos del trabajo con el Ministerio del Interior, MININT, aquí hay personas muy expertas, con una gran voluntad de seguir adelante”, afirmó la Señora Melrose.

Entretanto, Ortiz Bru, representante de la UNICEF en Cuba, enfatizó que la isla aplica desde 1959 la Convención de los Derechos de las niñas y los niños, y en ese sentido ha logrado indicadores superiores a muchos países desarrollados.

A propósito declaró: “Constatar los esfuerzos que ha hecho la revolución cubana  para mantener los derechos de la infancia en un ejemplo que se debería replicar en muchos países, la unidad de las organizaciones de masas, de la población, este trabajo integral es uno de los ejes que se deben replicar en muchos países”.
El acto fue presidido por la Señora Dianna Melrose, Embajadora del Reino Unido e Irlanda del Norte en Cuba y el Señor José Juan Ortiz Bru, representante de la UNICEF en la isla.
La instalación cuenta con varias salas, donde los especialistas comparten con los niños para crearles un clima favorable antes de la entrevista, de manera que no se afecten psicológicamente. 

En el acto se entregó a la embajadora británica una placa de reconocimiento dedicada al señor Antony Buttler, promotor del proyecto, quien -como afirmó el Coronel Miguel Landera Alvarez,  Jefe de la Dirección Nacional de Relaciones Internacionales y Colaboración del Ministerio del Interior-, ha dado pruebas de altruismo y alta profesionalidad, al ayudar al pueblo cubano e incentivar la creación de estos centros en otras naciones.

El acto fue presidido por la Señora Dianna Melrose, Embajadora del Reino Unido e Irlanda del Norte en Cuba y el Señor José Juan Ortiz Bru, representante de la UNICEF en la isla. Al agradecer a todos los que impulsaron esta iniciativa, el Teniente Coronel Gabriel Dueñas Pérez, Jefe de la Sección Política del MININT en Villa Clara, destacó "la convicción de que ese mundo mejor que todos soñamos es posible. Obras como estas son la confirmación de la frase del poeta: “Solo el amor engendra la maravilla”.

Una idea similar manifestó la Coronel, Doctora Idaís Borges Barrios, Jefa de la Dirección Nacional de Menores,  quien resaltó la labor preventiva que tendrá  la institución, en aras de la idea martiana “en prever está todo el arte de salvar”.

En busca de caras nuevas

En busca de caras nuevas

Un nuevo agente de la Seguridad del Estado Cubano mostró su rostro este lunes, en un nuevo capítulo de la serie Las razones de Cuba. Fabricando un líder es el título de este capítulo, en el cual se recogen los testimonios del profesor Raúl Capote, quien devela cómo la CIA, a través de la SINA, fabrica líderes de la llamada disidencia cubana, para provocar la subversión en la isla.

Tomado del periódico Granma, lunes 5 de abril 2011

 

 

Convencidos de que no hay una disidencia verdadera en la Isla, los servicios de inteligencia de Estados Unidos tienen a los intelectuales y artistas en la mira. Por eso la CIA depositó sus expectativas en Raúl Capote, pero él no traicionó sus principios y se convirtió en «Daniel» para la Seguridad cubana.

La obra tuvo una gran promoción, aunque había un tramo entre su visión crítica de una Isla atravesada por los dardos del período especial, y los planes agresivos que funcionarios de alto rango de la Sección de Intereses de EE.UU. preveían para nuestro país. Lo reconocieron apenas el primer día que tuvieron al autor frente a frente: querían que la gente se levantara y pidiera una intervención para justificar —como si fueran los tiempos del Maine— la entrada de los marines.

Ahora, quizá, El Adversario no le habría «salido» a Capote igual. «Escribir sobre la realidad cubana de los 90 siempre es muy complejo», sopesa después de estar en un mundo que le reveló las sucias argucias, ilegalidades e hipocresías en que se sustenta la hostilidad de la política yanqui contra Cuba. Siente que sin haber cambiado —porque «siempre he sido revolucionario»— ya no es el mismo.  «Tengo una visión muy diferente de muchas cosas».

Fue el contrarrevolucionario Dagoberto Valdés la persona que lo identificó como «candidato», y lo puso en contacto con la SINA.

Así llegó Capote a aquella suerte de cena-tertulia en casa de Francisco Sáenz, a la sazón encargado del área político-económica en la legación estadounidense. Asistían también Louis John Nigro, entonces segundo jefe de la Oficina, así como Kelly Keiderling, secretaria de Prensa y Cultura, quien se sentó a su lado y le dio un tratamiento especial, que se prolongaría después cuando empezó a visitar la casa de Capote acompañada de sus hijos.

Callado durante la sobremesa en casa de Sáenz aquel 14 de mayo de 2004, el escritor escucharía criterios que le provocaron cierta conmoción.

«Dijeron que hacía falta tomar un grupo de medidas enérgicas contra Cuba; que esa era la única manera de hacerla rendir. Que las mismas necesidades harían que la gente “se levantara”. Todos habían estado en países de Europa del Este y tenían mucha experiencia. Cuba, aseguraron, no iba a ser la excepción».

No tuvo más remedio entonces que dar su opinión. «¿Y qué culpa tiene el pueblo cubano? ¿Por qué recrudecer el bloqueo?», rebatió, con esa imagen de tipo duro; inconforme pero racional, que poco a poco alentaría las expectativas de los otros. No obstante, Kelly Keiderling fue consecuente con el tradicional pragmatismo que caracteriza a la política norteamericana: «El fin justifica los medios», le lanzó como respuesta la mujer. Y siguió «atendiéndolo».

Ese fue el inicio de una intensa etapa de la vida de Raúl Capote, que testimonia el activo papel subversivo de la SINA dentro de Cuba, y de oficiales de la CIA que usaron nuestro propio suelo en el reclutamiento de personas «como él».

 

Material desechable

Convencidos de que no hay una disidencia verdadera en la Isla, los servicios de inteligencia de Estados Unidos tienen a los intelectuales y artistas en la mira.Usando gorra, pulóver y un jean azul, como es siempre su atuendo, Capote recuerda nombres, hechos de un ayer reciente...

Pronto lo convirtieron en asiduo de la SINA, pero cuidaron de que no se ligara con quienes, ante la opinión pública internacional, son presentados como «la disidencia».

«Tenían un concepto bastante pobre de esa gente. Participé en una actividad con los “periodistas independientes” aunque yo estaba del lado de acá, junto a los americanos; había una especie de cristal que no les permitía a ellos vernos a nosotros. Era una videoconferencia, les hacían preguntas y no sabían responder. De este lado aquello era tremendo: se divertían viendo cómo trataban de enseñarlos.

«A mí me daba vergüenza porque eran cubanos, y me molestaba ver a los diplomáticos estadounidenses riéndose de ellos».

También fue testigo de cómo los grababan en los actos cuando sus «invitados» echaban la comida en bolsas de nailon. ¡Y hasta filmaban las disputas por los radiecitos que regalaba la SINA!

CIA depositó sus expectativas en Raúl Capote, pero él no traicionó sus principios y se convirtió en «Daniel» para la Seguridad cubanaEn los años precedentes, el abastecimiento principal con que la Sección de Intereses surtía a los grupúsculos se centró en la entrega de literatura subversiva que «explicaba» cómo se produciría «la transición» al capitalismo, y el papel que desempeñaría en ese proceso «la sociedad civil».

Después entraron en su apogeo las denominadas bibliotecas independientes, que empezaban a extenderse por todo el país con el estímulo que significaba la entrega por la SINA de muebles, equipos electrónicos y colecciones de distinto tipo de literatura que disimulaban la verdadera prioridad de cada envío: los textos sobre la subversión.

A Capote, sin embargo, no lo habían captado para algo tan elemental. Le reservaban un tratamiento especial, invitado a actividades de más alto perfil donde había estadounidenses o diplomáticos de otros países.

La explicación pudo ser la que le dio un día el funcionario que reemplazó a Keiderling en la secretaría de Prensa y Cultura, en el año 2005: Drew Blakeney, un hombre de formación militar que llegó a depositar en él mucha confianza. Le confesó que «a esta gente la necesitamos para armar bulla, mientras personas como yo —supuestamente—, podíamos hacer el trabajo que a ellos les interesaba para tumbar la Revolución.

«Drew quería convencerme de que “la solución” para Cuba era la intervención norteamericana. Su línea era que surgiera un Gobierno provisional que solicitara la ayuda militar de Estados Unidos; ese sería el momento.

«Y necesitaban a una persona capaz de asumir ese papel en caso de que la Revolución se desmoronara, porque no confiaban en esos personajes; para ellos eran material desechable».

Por ahí andaban las tareas que le tenían reservadas.

 

Brindis por la CIA

Aunque utiliza a fundaciones pantalla como la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID por sus siglas en inglés) y al Fondo Nacional para la Democracia (NED) para dar un viso legal a sus acciones, la CIA no ha renunciado a involucrar a sus oficiales directamente en el terreno.

Muchas experiencias hay de su trabajo sucio, y nuevos detalles quedan al desnudo cada vez que alguien hurga en uno u otro movimiento desestabilizador que haya decapitado a un incómodo Gobierno, o cercenado algún proceso emancipador.

Su brazo largo estuvo en las denominadas revoluciones de terciopelo que desmembraron al llamado campo socialista europeo, y ahora mismo se revela su labor de zapa en Libia.

Considerada por los yanquis como su traspatio, América Latina ha sido una de las regiones que mejor puede testificar su injerencia criminal, solapada o descubierta. Fue promotora del tenebroso Plan Cóndor, y del Irangate, que dio sustento a la contra nicaragüense en la década de los 80.

Cuba ha constituido para la CIA una obsesión desde 1959. Ni la agresión directa ni los actos terroristas les han dado resultados. De ahí el importante papel que sucesivos Gobiernos estadounidenses han concedido a la subversión interna.

Un elemento central de su estrategia para la Isla radica en la certeza de que no existe una oposición que tenga un reconocimiento social, ni cabecillas capaces. Saben que necesitan caras nuevas.

Ello estaba en el pensamiento del oficial CIA Rene Greenwald desde antes del momento del 2006 en que se apareció en casa de Raúl Capote. Llegó a convertirse en uno de los contactos de afuera que lo atendería con más asiduidad, haciéndole llegar los pedidos o «las ideas» que debía poner en práctica.

El oficial de vasta experiencia en Latinoamérica, vinculado a los regímenes represivos de las décadas de 1970-80, sería también quien lo «reclutaría».

Ello ocurrió aquel mismo día en el hogar del escritor, cuando lo miró seriamente para confesarle, solemne: «Yo trabajo para “el Gobierno” de Estados Unidos. ¿Usted está dispuesto a trabajar para nosotros?», dijo, y luego mencionó «la Organización». Pero como ya se sabía de qué estaba hablando, abrió dos cervezas, lo abrazó y brindó. Era la cordial bienvenida que la CIA le daba a Capote. A partir de entonces, para aquellos sería «Pablo».

 Haciendo ciudadanos «democráticos»

CIA depositó sus expectativas en Raúl Capote, pero él no traicionó sus principios y se convirtió en «Daniel» para la Seguridad cubanaPor casi dos años había tenido abiertas las puertas de la Sección de Intereses sin avisar cuando iba, en una época durante la cual se hicieron frecuentes allí las sesiones de videoconferencias mientras, del otro lado del ciberespacio, personajes de universidades estadounidenses seguían adoctrinando a los representantes de esa sociedad civil que un día se «levantaría» contra el «régimen».

Ya el diligente Blakeney le había dado una tarea importante: la conformación de una agencia literaria que publicaría «a todos» los escritores que lo quisieran, pero que en verdad solo pretendía manipular la espera de los autores cuyas obras, por la carencia de papel, aguardaban ver la luz en Cuba.

«Claro que eso de publicarle a todo el mundo no era real; la intención era que se acercara todo el mundo. No les importa la cultura cubana y mucho menos que haya un movimiento cultural real aquí. Lo que querían era tener a las personas que prepararían las mentes para la Cuba que estaban proyectando: un país con dirigentes capaces de pedir la presencia de los americanos».

Luego vino la idea de un Pen Club de escritores, a uso y semejanza del que hay en Miami. Pero tampoco se concretó. Y más tarde cayó lo de la fundación Génesis: en principio, una pretendida organización no gubernamental (ONG).

«Hasta enviaron especialistas a entrenarme, quienes me enseñaron, por ejemplo, cómo crear un proyecto, métodos contables, de qué manera podía funcionar una ONG… Lo que les interesaba era construir “ciudadanos democráticos”», recuerda Capote.

Se trabajó muy intensamente en esos años en la preparación de Génesis. «Pero la cosa se trabó en que ellos estaban locos porque eso se pudiera legalizar aquí. Siempre soñaron con la idea de que fuera una operación legal, para poder maniobrar. Tendría dos agendas: cumplir con su fachada de ONG, y que bajo esa cobertura yo pudiera organizar un equipo de trabajo para ese futuro, cuando se dieran las que ellos consideraban “condiciones objetivas”».

Todavía algún tiempo después, uno de los que más empuje le puso al asunto fue Marc Wachtenheim, colaborador de la CIA, y el hombre que hasta 2010 fue el director del programa Cuba en la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), una ONG fundada por mandato de la OEA que está entre las principales receptoras de fondos de la USAID.

Wachtenheim veía la cosa a escala mucho mayor. Su propósito era que Génesis fuera una fundación hacia la que Capote atraería, entre otros, a intelectuales descontentos.

«Génesis debería ser una suerte de “génesis” del pensamiento de derecha en el país. Ellos no estaban hablando del pensamiento de derecha de Miami ni de la “derecha” tradicional cubana. Pensaban en una nueva manera de proyectar el pensamiento de derecha, y qué movimiento político podían oponer al Partido Comunista en Cuba. ¿La que ellos llaman sociedad civil? Saben que esa variante no existe. Por tanto, llegaron a la conclusión de que la única manera de enfrentar la Revolución y derribarla era creando una oposición real».

Hacia ese derrotero iba encaminado, por ejemplo, el programa de becas anunciado por Estados Unidos para los jóvenes cubanos en el año 2008. Un plan gratuito mediante el que ellos escogerían a los candidatos, con el único requisito de que debían regresar al país. Se trataba de fabricar allá líderes opositores que luego nos serían importados.

En la mira no están solo las nuevas generaciones y los intelectuales sino también los negros, las mujeres, personalidades del ámbito religioso o de denominaciones fraternales, como parte de un plan que intenta reproducir en Cuba fenómenos que son propios de la sociedad estadounidense para fomentar la división aquí, y potenciar el surgimiento de liderazgos.

La SINA ¿se lava las manos?

Un día llegó la contraorden a Raúl Capote: no poner más los pies en la Sección de Intereses, de modo que ojos indiscretos no lo pudieran comprometer. Ellos lo necesitaban «limpio» para hacer su trabajo de subversión entre los jóvenes; aprovecharían que era profesor de una facultad de la Universidad de Ciencias Pedagógicas, y sus contactos como ex dirigente en Cienfuegos de la Asociación Hermanos Saíz. Estaban convencidos de que la cultura era la vía para «entrar».

Junto al oficial CIA Greenwald, también lo atendería a partir de entonces Wachtenheim. Robert Balkin, un estadounidense que residía en México y trabajaba para una filial de la Universidad de Nueva York, sería igualmente un eslabón cercano.

Ya le estaban suministrando equipos de última generación en materia de infocomunicaciones, cámaras fotográficas, impresoras y otros medios, además de medicamentos. Los enviados no siempre eran los mismos. Balkin le recalcó que pidiera todo lo que necesitara. «Solo tienes que mandarnos un correo», insistió.

Claro que Capote no enviaría sus mensajes por el método normal en que lo hace cualquier cubano, sino utilizando el BGAN, un equipo de conexión satelital para el acceso a Internet sin usar las redes locales ni ser detectado.

«Es una vía de comunicación rápida que me permitía acceder adonde quisiera y comunicarme con ellos. Siempre te exigían usar el sistema de encriptamiento. Me enseñaron incluso a colocar información en el píxel de una fotografía, para que nadie la pudiera detectar. O en una nota musical dentro de un archivo de sonido. Y me explicaron que yo era un “privilegiado” porque ese equipo era una cosa secreta; algo que en sus inicios estuvo previsto para el uso militar».

En abril de 2008 se lo llevó a su propia casa James Benson, en ese momento, primer secretario político-económico de la SINA. «Mira, yo vengo a entregarte lo que tú estás esperando», le dijo.

Le pedían mucha información. Marc Wachtenheim, por ejemplo, estuvo muy interesado en saber cómo la gente en Cuba obtenía las antenas parabólicas, cuántos las usaban y la manera de extenderlas.

Después de eso le empezaron a solicitar criterios sobre la manera en que pensaban los intelectuales. «Querían saber también qué opinaban los nuevos empresarios: si ellos creían que Cuba debía cambiar, qué idea tenían del país».

En un momento determinado le orientaron retornar a la Universidad, donde ya no estaba «porque se dieron cuenta de que era donde yo podía hacer una labor efectiva.

 «La idea no era únicamente que yo fuera profesor, sino que lograra llegar a ocupar cargos. Les interesaba que trabajara en la Extensión Universitaria, y habían prometido apoyarme con recursos para competencias deportivas y todo lo que hiciera falta en la esfera cultural».

El BGAN fue, en efecto, un medio de comunicación seguro hasta que apenas en diciembre pasado, en una breve conversación vía Internet por medio del chat, Wachtenheim enviaría a Capote un aviso urgente: deshacerse del «aparato» aquel.

«Nunca lo uses más (…) Si te lo encuentran, se complicarían las cosas para ti, para nosotros, y para alguien más que está preso», le advirtió en evidente alusión al denominado «contratista» estadounidense Alan Gross, pocas semanas antes de que se iniciara su juicio en La Habana.

Sullivan en la oscuridad

Para entonces, nuevos oficiales de la Agencia Central de Inteligencia lo habían contactado. Como una noche de octubre de 2008 en que Anthony Boadle, entonces corresponsal-jefe de la agencia Reuters, lo invitó a una recepción en la Embajada de Alemania. Alguien importante de la SINA se le acercaría; sin embargo, Capote esperó inútilmente.

Nadie se dirigió a él hasta que el propio periodista que lo llevó le conminó a retirarse juntos y, saliendo de su escondite en la oscuridad, emergió la figura misteriosa que le había sido anunciada… Montó con ellos al auto y, entre otros temas, le preguntó al escritor si le habían publicado sus libros y lo relacionado con una posible «transición», así como «el papel que Raúl Castro podía desempeñar en ese “cambio” en Cuba». También quería saber el rol que los intelectuales jugarían en ese momento.

Capote siempre se quedó con la sensación de que el sujeto debía darle un mensaje o encomendarle alguna misión, pero no se decidió. Antes de bajar del carro, el desconocido le dejó la tarjeta con un nombre más elocuente que la escasa conversación que le había brindado: Mark Sullivan.

Su expulsión de Ecuador algún tiempo después, en febrero de 2009, le explicaría a Capote por qué fue antecedido de tanta alharaca su fugaz encuentro en La Habana.

La denuncia del presidente Rafael Correa acerca de la injerencia del estadounidense en los asuntos internos de la nación desde su cargo como primer secretario de la Embajada de Estados Unidos, destapó una olla aún más hirviente: Sullivan era el jefe de la Estación CIA en aquel país.

La oportunidad de servir

 

A esas alturas, la CIA había experimentado ya otro de sus grandes desencantos en Cuba. Poco después del 31 de julio de 2006, cuando la Proclama del Comandante en Jefe al Pueblo de Cuba dio a conocer su enfermedad y el traspaso temporal de sus funciones, Drew Blakeney llamó a Raúl Capote urgentemente.

El país respiraba tranquilidad, y las expectativas de quienes en Miami y Washington habían apostado por la desestabilización, estaban frustradas.

Faltaban escasos días para el 13 de agosto, que marcaba el 80 cumpleaños de Fidel, cuando el diplomático yanqui le adelantó que el contrarrevolucionario Darsi Ferrer «se iba a “inmolar” lanzando un comunicado para, supuestamente, levantar a todo Centro Habana, y que llamaría a una huelga general».Entonces le orientó a Capote redactar un texto que llamara a «la unidad, a una concertación de partidos “por la democracia”».

Pero nada de eso ocurrió. El «levantamiento» solo era posible en las mentes calenturientas de los de la CIA, la derecha de Miami y la Casa Blanca, quienes se quedaron esperando una excusa que les propiciara una intervención en Cuba.

«Sé que cuando se habla de John Quincy Adams, los jóvenes creen que eso es una cosa del 1700. Mucha gente piensa que la idea de la anexión pasó. Sin embargo, yo les puedo asegurar que es algo muy actual», asevera Capote.

CIA depositó sus expectativas en Raúl Capote, pero él no traicionó sus principios y se convirtió en «Daniel» para la Seguridad cubanaSiete años después de convertirse en el agente Daniel de la Seguridad, considera que no ha hecho algo sobrenatural. «No todos los hombres tienen la oportunidad de servir a su pueblo, a la Patria, de esta manera», considera. «Nosotros nos entregamos a esto para mis hijos y para los hijos de todos los cubanos».

Ahora, cuando vuelve al aula de manera abierta y sin tener que fingir, siente el compromiso tremendo de continuar desde allí. «Es muy importante la batalla ideológica: la lucha que hay que librar hoy es esa. Trataré de usar mi experiencia de todos estos años para llevarla a mis alumnos y enseñarles la Historia de Cuba. Es una tremenda responsabilidad, pero quiero consagrar mi vida a eso: a los jóvenes».