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Memorias de una cubanita que nació bajo el bloqueo

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Porque hemos decidido resistir, a pesar de un enemigo que no perdona que este país quiera ser diferente, y que este pueblo haya decidido soñar con otro mundo, donde todas y todos seamos hermanos.

Crecí y aún vivo bajo el impacto del bloqueo de un enemigo que jamás perdonó a las cubanas y cubanos intentar la construcción de un camino diferente.

El bloqueo llegó a mi casa. Recuerdo a mi madre haciendo maravillas en la cocina, ante la ausencia de muchos alimentos; los juguetes que difícilmente llegaron a mis manos durante la infancia, porque ningún suministrador vendía esos artículos.

No olvido las vicisitudes para tener el material escolar, los libros que cuidábamos para que pudieran pasar a otros estudiantes que nos seguían en los cursos posteriores.

Los malabares para vestirnos, para tener nuestros uniformes, o los zapatos que necesitábamos. O incluso, para que aparecieran, regularmente, artículos imprescindibles como el jabón, el champú, el detergente o el aceite para cocinar.

En la adolescencia apareció el corte de tela para mi traje de la fiesta de quince, que no fue pomposa, pero fue feliz.

Mi casa era el reflejo de mi país. Porque si mis padres hicieron hasta lo imposible porque yo creciera con lo imprescindible, y para que pudiera estudiar y graduarme en la Universidad de la Habana como Licenciada en Periodismo, mi gobierno, junto a mi pueblo, también contribuyeron para que, en medio de un bloqueo brutal, los de mi generación , y los que nacieron después, pudiéramos seguir hacia adelante, con los estudios garantizados, la salud gratuita, y la certeza de que nadie queda desprotegido en esta isla pequeña y corajuda.

Con el tiempo pude saber cuánto le costó a mi Estado la medicina que me tomé, todo lo que aprendí, mi derecho a matricular y concluir posteriormente, y de manera gratuita, una Maestría. 

Y pude saber que si hoy tenemos tantas limitaciones económicas y privaciones, como los problemas con el transporte, o con el agua, o con la vivienda, entre otros, ha sido por errores humanos, sí, porque una Revolución también la hacen los hombres y las mujeres, y no somos perfectos; pero sobre todo, ha sido por el bloqueo. Porque nuestro comercio se ha visto limitado, pues muchas puertas se han cerrado cuando hemos querido hacer negociaciones, porque hemos tenido que aprender a vivir, a pesar de esas medidas crueles que han intentado ahogarnos.

Porque hemos decidido resistir, a pesar de un enemigo que no perdona que este país quiera ser diferente, y que este pueblo haya decidido soñar con otro mundo, donde todas y todos seamos hermanos. 

Por los esfuerzos de mis padres, por la grandeza y virilidad de mi pueblo, esta cubanita que nació bajo el bloqueo, después de la mitad del siglo XX, no puede menos que agradecer que 187 países, amén de posturas políticas e ideológicas, hayan decidido votar nuevamente contra el bloqueo a Cuba.

08/11/2010 20:16 Dalia Reyes Perera #. sin tema

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